Aún recuerdo perfectamente por qué no acabé de mostrar las andanzas por Japón tras pisar Nara... Después de escribir un largo texto durante casi media hora, incrustar las imágenes y blablabla, Blogger dio un problema, y la entrada se fue al garete. Cierto es que aprendí la lección: guarda el texto o cópialo de alguna manera (como si es en una tablilla de cera) por si le da a la red por no funcionar.
Ahora os escribo sobre la Bahía de Hudson, que así a ojo parece tan grande como la Península. De nuevo en un viaje de once horas. Parece que si no hago un cambio de x husos horarios rechazo un viaje. Casi un uso horario por cada día que vamos a pasar en la costa oeste americana. Un road trip en toda regla en el que pasaremos por Los Ángeles, San Francisco y Las Vegas. Un triángulo de las Bermudas en coche, pero sin que el medio de transporte se quede perdido en su interior, porque no saber salir de El Valle de la Muerte puede ser una fiesta.
Un viaje un poco a la aventura, todo hay que decirlo. Eva, trabajando en el país de las oportunidades, planteó la posibilidad de viajar allí en su semana de vacaciones. No íbamos a dejar pasar la ocasión, claro. Pero hasta hace cuestión de un mes no habíamos mirado hoteles / albergues, el coche para movernos lo reservamos hace tres días... Parece más un viaje al Caribe por el ritmo sin estrés que a los Estados Unidos, pero yo, este año, me dejó llevar. Un viaje de sentir y experimentar antes que uno de ver y atragantarse por los ojos por todo aquello visitado.
Está claro que no sé hacer una maleta proporcionada. Para diez días apenas llevaba cosas en comparación al maletoncio que llevo. Ya que he facturado, pues podría llevarme hasta a Otto, ciertamente. Ya os digo yo que podía haber ido con una maleta de mano perfectamente si no llega a ser porque la cámara y los objetivos necesitan una mochila.
De momento cruzo los dedos para no caerme de sueño. Como siempre el plan ha sido saber la hora de destino y acomodar el horario a Los Ángeles desde un inicio. Así que ir al avión sin apenas haber dormido fue un gran plan. A las 8 de la mañana estaba poniendo el pie en el cacharro de metal rumbo a Londres. No recuerdo el despegue y desperté al aterrizar. Sólo recuerdo abrir un par de veces los ojos y ver a una chica descolluntada para dormir. ¿Acaso es normal abrir la bandeja del asiento y tumbarse sobre ella? ¿Eso es ergonómico? ¿Cómodo? ¿Esa chica tiene columna vertebral? Lo interesante es que eran tres chicos que me pidieron cambiar el asiento en el vuelo porque iban juntos. Pues, mujer, si te cambio el sitio utiliza el hombro de tu amigo para dormir, no una plancha de plástico. No sé, llámame loca.
Una vez en Gatwick, sólo había que esperar cuatro horas. Todo hay que decirlo, qué bien ha venido que ya se pueda navegar en la UE sin roaming ni leches. Que ya era hora, guapos, ya era hora. Así que he desayunado en la terminal (he comprado por 4 pounds in sandwich, batido y yogurt con cereales la mar de rico en una tienda-supermercado llamado Boots), he visto medio capítulo de Fargo, he estudiado al ser humano en las terminales ( fascinante el momento en el que la gente se asustaba porque un operario utilizaba una pistola de aire comprimido para poner clavos, o cómo una pareja tomaba champán como si fuera año nuevo a escasos tres metros de una familia que comía un picnic digno de Cercedilla un domingo)...
Y aquí me encuentro, en un avión la mar de majo sobrevolando la Bahía de Hudson. Se nota que Norwegian no es Airflot, aquí la tripulación sonríe. ¡Ah! Y tienen las ventanas uns tecnología curiosa. Al presionar un botón que hay debajo de ellas, se va oscureciendo, impidiendo que la luz pase. Ha habido un momento en el que se encontraban la mayoría "apagadas" y estaba a oscuras la zona. La neuronita me ha hecho crack hasta que me he dado cuenta al segundo, porque el cerebro sabe que todo el rato volamos de día.
Obviamente, y siguiendo el meticuloso plan para evitar jet lag, me he echado a dormir en cuanto he podido. Tras seis horas de vuelo, creo que cuatro me las he ventilado con los ojos cerrados. Sí, quizá más que facilidad para dormir sea enfermedad, qué le vamos a hacer.
Y el resto del vuelo también me lo he pasado así. Mucha serie, mucha película y juego preparado para luego atravesar Groenlandia, Atlántico, Canadá y medio USA durmiendo. Bea, a veces me das miedo.
Una vez pasado el trámite de aduanas y recoger la gran "empty" maleta (GEM), por la que no daba un duro después de esperarla durante 15 minutos, espero al shuttle que me lleve a Banana Bungalow en Hollywood. La próxima vez que tenga que esperar un metro 7 minutos me va a parecer un suspiro contando con los tiempos de espera de este viaje.
Hay varias cosas que impresionan al salir del aeropuerto: lo primero, ¿dónde está el calor de Californiana? Porque yo voy con sudadera (qué frío en el avión, amigos) y me pondría otra cosa encima... También es flipante la cantidad de chinos que hay, y los chinos (que ya no lo serán por generación) con pinta de "chicanos". Bueno, y lo mejor de todo, el olor a hamburguesa nada más salir del último control de policía. ¡Vivan los estereotipos!
Como me decía Eva hace unas horas (porque he tenido que esperar al shuttle 30 minutos, una hora y media de viaje, hacer check-in, blablabla) empiezas ya a tener aventuras. Y es que nos hemos dado cuenta de que habíamos pedido habitación para mí el viernes, pero no el jueves. Por suerte había una cama libre en una habitación compartida. Hay una señora mayor, la típica señora negra de serie que habla sola por la calle malhumorada, que ha farfullado algo cuando una chica le ha pedido que apague la luz, "¿qué luz?". Pues señora, obviamente el foco que tiene encima de la cabeza la chica y el cual no le deja dormir... Pero como para decirle nada, yo bastante tengo con no saber hacer la cama. He puesto las sábanas como bajeras, y cuando me he dado cuenta de ello... Pues no he hecho nada. Para una noche no merece la pena hacer esfuerzos.
Hace 24 horas que cogí el primer vuelo hacia Londres, y he dormido más que un día cualquiera. El año que viene, en el día de la marmota los americanos aparecerán con caretas con mi cara.