jueves, 5 de abril de 2012

Hoy nos hemos despertado un poco vagotes: Elena se estaba durmiendo cada dos por tres, hecha una pelotilla. Pero el desayuno nos estaba llamando a gritos, y hemos tenido que ir a ayudarle. Eso sí, Ana se ha quemado la mano en la ducha y , la muy guarra, ha decidido no volver a ducharse hasta llegar a casa.
Así que después de des-ayunar el ayuno de la noche hemos ido a buscar el bus o autocarro que nos llevara a Ajuda. Bea, "useasé" yo, estaba convencidísima, con su gran conocimiento de portugués, que era la judería y se ha quedado tan ancha. Pero ha cambiado de idea al saber que el edificio era neoclásico.
Por el camino, hemos comprado unas magdalenas o "bolas de arroz" como en la etiqueta pone. Y en busca del bus 727. Como es costumbre aquí, cada uno te manda a un sitio diferente: que si recto, que si gira, que si mejor en metro... total, que después de bordear la estación de tren y sabiendo que podíamos haber ido recto desde el hotel, hemos encontrado el dichoso bus. Por suerte, ha llegado pronto, porque ha comenzado a chispear, pero tres gotas, como dice Laura.
Nos ha llevado por la ruta turística típica, como si fuéramos en un bus de doble pisos de esos. Y aunque Laura quiere ir en tranvía, últimamente nos tocan siempre de los nuevos; que son más un tren ligero que otra cosa dicen aquí. Así que andamos buscando las líneas antiguas.

En el bus, volviendo a la historia, hemos visto que el Palacio que íbamos a visitar cerraba justo los miércoles; así que directo a los Jerónimos. Y unas colas... qué colas...

Pero ha merecido la pena. ¡Qué bonito es el monasterio por dentro! Su jardín, sus arcos, su coro, sus vidrieras... y hemos estado junto "al cadáver" de Vasco de Gama, y Laura ha aprendido quién es.
Nada más salir, porque es en otra ala del monasterio, el museo arqueológico nacional. Elena tenía serias dudas de la "edad" de las "piedras romanas" y preguntaba si era de cuando "mamá era pequeña". Claro, que la pregunta ha ido por el estilo de una que Laura se ha marcado en el Palacio de Queluz por la tarde, luego lo contamos.
Un poco raquítico el museo es. Espero que estén en remodelación o que haya otras salas o museos más allá de Lisboa, porque no creo que sólo tengan una salita egipcia, otra de primitivos lusos y una exposición itinerante, a parte de lo latino. Espero que se nos haya olvidado algo...
Entonces , tras esta visita breve hemos puesto rumbo al museo del coche. Que si el carruaje de Felipe II, que si de la reina de Portugal, de un Papa... incluso un carruaje futurista que no pintaba nada... Eso sí, todos coches sin motor alguno. Muy bonitos ellos.
Como estábamos cerca del puerto que lleva al otro lado del río, nos hemos acercado. Pero al final no hemos ido en barquito; y como aquí se come a horas portuguesas, obviamente, pues a eso hemos ido.
Que si sardinas, que si hamburguesa... al final bocata entre palomas. Y cómo le gustaban a Ana las palomas...
Y a partir de ahí, hemos vuelto a coger el cercanías dirección a Sintra para acabar en el Palacio de Queluz.
Total, que llegamos a un barrio que parece playero. Digo parece porque no lo es.

El palacio la mar de hermoso, pijo y rococó (por dentro. Probablemente para que dijeran bah, ahí no hay na' de na' y no entraran a robar). Por dentro todo oro, cristal y azulejos. Menudos vals que nos hemos marcado Laura y yo en el salón. Nos faltaban las pelucas rocambolescas.
Una salita para cantar, otra para merendar, otra para la música. ¿Y la de hacer caca? Porque no se van a ir al jardín en invierno con el culo al aire... y por fin encontramos el trono... en serio, es un trono, pero con un agujero. Bueno, eran dos tronos dentro de un armario, porque era una sala de apenas dos metros cuadrados. Ahora que lo pienso, ni una foto... y la gran pregunta de Laura. ¿Y en este despacho dónde tienen la máquina de escribir?

Y los jardines, ¡qué jardines! Con sus esculturas y sus setos. Hemos estado imitándolas unas rato. A las esculturas, que imitar a un seto es un poco difícil.  °>° algo así debería ser...

¿Qué hacemos ahora? Pues volver a Belén, todo sea por hacer tiempo. Hemos cogido un tranvía (qué raro), pero uno de los antiguos, de esos que traquetean, de los del "tren de la bruja", como dice Tía Ana, bache para arriba bache para abajo. La pretensión era conseguir subir a la torre, pero muy justos de tiempo íbamos. Luis ha echado a correr, por si llegaba, pero nada. Esta gente no espera ni a y media. Pero hemos aprovechado y nos hemos tirado al césped a merendar. También hemos intentado hacer volteretas, unos mejores que otros; y subir a los árboles. De esto sí que hay pruebas gráficas. Y ooootro eléctrico de vuelta. Esta vez, nuevo.
Hemos paseado por el centro, pero la verdad que poco se puede hacer, esto se queda sin gente a las 8.30 de la tarde...
Oish, hemos visto unas cajas más monas con formas de tranvía, oishhh. A Ana y a mí nos ha entrado la vena materialista... y a ver mañana qué sucede.
Ahora a cenar. Pronto Ana y yo bajaremos a la sala del wifi para poder enviaros esto y que sepáis de nuestras noticias.
Por cierto, sé que queda fatal poner primero las fotos y luego el texto, pero actualizar vía e-mail es lo que tiene...

miércoles, 4 de abril de 2012

Al final no hemos podido ir a esos sitios que os había nombrado antes, pero ¡no nos íbamos a quedar con las manos cruzadas! Hemos cogido nuestra mochila y hemos vuelto a Lisboa.
En el tren hemos pensado ir a Belén a ver si nos daba tiempo para visitar alguna cosilla. En el trayecto una mujer nos ha "echado un mal de ojo" o algo así porque no le dejábamos sitio. Obviamente, después de esas palabras incomprensibles, una detrás de otra, Laura le ha dejado el asiento.
Tras esto un hombre nos ha contado cómo ir a Belén en "eléctrico", porque es meior que ir en autocarro; pero una mujer nos instaba en que dlla pasaba por donde el bus y que fuéramos con ella.
Total, hemos acabado siguiendo a la mujer. Bueno, mejor dicho, Anita y Luis le seguían el paso; porque vaya paso llevaba la mujercita ( y eso que iba cargada con la compra). Cuando el resto les hemos creído alcanzar, estaba Anita sola;  Luis ha aparecido al rato para decirnos la dirección... y nos enteramos de que ¡había llevado las bolsas de la señora!

Inciso: acaba de irse de la sala del wifi un hombre con portatil junto a un hombre con un maletín que le esperaba. Se han subido. Seguro que planean un trato oscuro. Tirar un cadáver al Tajo, por ejemplo.
Creo que es mejor tirararlo aquí que elmar está cerca porque así no se contaminan demasiado las aguas. Y las gaviotas tienen algo más consistente que comer, más allá de mejillones.

Pues eso, las bolsas... y a la vuelta de la esquina seguía la mujer. ¡y de nuevo a cogerle las bolsas! Esta nos lleva en sentido contrario... hmmm "jau estreinch". El hombre estaba súper decidido al tranvía, y la mujer le cortaba la conversación. ¿Por qué? (Tono portugués) Ni idea. Pero hemos ido a la plaza del tranvía mientras la mujer nos llamaba la atención en la lejanía. Laura no duerme hoy.

Por fin en el tranvía. llegamos a Belén y al apearnos... ¿y la torre? Pues a 40 minutos nos dicen. Pues nada, a caminar junto al Tajo con la paz de una gaviota. Hemos llegado al impresionante monumento a los Descubridores, cómo imponía. Y ya en un último esfuerzo, nos hemos encaminado a la Torre de Belén, que pese a tener el nombre de esa estación está a tomar vientos... No hemos entrado, que aquí la gente se cansa de trabajar entre las 18 y las 18.30. Pero por fuera està muy apañada.
Colocada donde desemboca el riachuelillo de mala muerte èste  (podíais mandarnos un paquetito y lo recojemos aquí), así mu' bonito. Con sus cañones y tal.

Y ya no hay más que contar. Nos hemos vuelto en unos de esos tranvías modernos, que a Laura no motivan mucho; hemos corrido en el metro porque sólo traía tres vagones, y por aquí se han puesto un poco gordos a chocolate con lacasitos.

Mañana volvemos por Belén a ver los Jerónimos , pero con la lección de las estaciones aprendidísima; a tomar bocaditos de nata ¡y lo que surja!

martes, 3 de abril de 2012

Sintra

Hoy en el cumple de Ana estamos en Sintra,

Aquí el frescuni se nota. Hemos logrado ver un parque con animales exóticos, el Palacio Nacional (y sus valiosas cocinas). Y luego nos hemos puesto en marcha hacia el monte. Arriba está el Castillo de los moros, o algo así... pero sólo los aventureros han llegado hasta sus puertas.
Y como ha comenzado el fresco nos hemos plantado frente a una hamburguesa y nos vamos a poner a comer.
A Elena, que le han visto cara de enamorada, el jefe le ha regalado una muñeca que el Día de San Valentín se ponen en la ropa.
Nos vamos a ver a Monserrat, me comentan por aquí; al Parque de Regaleira (o something like that) ...

¡Hasta esta noche!

ÚLTIMA HORA: ¡¡a Laura le han regalado otra muñeca!!

Menudo día.
Vamos a caer redondos todos en la cama.
El madrugón de la mañana, que bien es cierto, los ha habido peores; un madrugón es un madrugón.
El avión, el bus, el metro, el Castello, el mar (entre columnas), la catedral... y los tranvías entre calles de la muerte, claro.

Anita y eù (o algo así) nos hemos ido de compras ¡y menudas compras! Uh, uh...
Lo malo ha sido al volver, que hemos despotricado contra el wifi porque " incluso al chino" -como decía Ana- le funcionaba... claro, la clave estaba mal.
Una se despide aquí, que mañana toca andar otro "rato". ¡Vamos a volver con un tipín!

P.d - la moda del bigote femenino se ha erradicado.

Pues qué bonito es esto, ¿no?

lunes, 2 de abril de 2012

¡Nos vamos a Lisboa!
Cuatro días por delante para descansar.

Es cierto que no acabamos de contar nuestra historia en Japón, pero llegamos vivos, que es lo importante.

Esperemos que haya wifi por algún lugar de la capital lusa y podamos dar envidia (siempre sana).

Ahora nos vamos a dormir, que a las 8.30 hay que estar en el lugar donde los pájaros de hierro habitan.

Que Chulhu os guarde