Al final no hemos podido ir a esos sitios que os había nombrado antes, pero ¡no nos íbamos a quedar con las manos cruzadas! Hemos cogido nuestra mochila y hemos vuelto a Lisboa.
En el tren hemos pensado ir a Belén a ver si nos daba tiempo para visitar alguna cosilla. En el trayecto una mujer nos ha "echado un mal de ojo" o algo así porque no le dejábamos sitio. Obviamente, después de esas palabras incomprensibles, una detrás de otra, Laura le ha dejado el asiento.
Tras esto un hombre nos ha contado cómo ir a Belén en "eléctrico", porque es meior que ir en autocarro; pero una mujer nos instaba en que dlla pasaba por donde el bus y que fuéramos con ella.
Total, hemos acabado siguiendo a la mujer. Bueno, mejor dicho, Anita y Luis le seguían el paso; porque vaya paso llevaba la mujercita ( y eso que iba cargada con la compra). Cuando el resto les hemos creído alcanzar, estaba Anita sola; Luis ha aparecido al rato para decirnos la dirección... y nos enteramos de que ¡había llevado las bolsas de la señora!
Inciso: acaba de irse de la sala del wifi un hombre con portatil junto a un hombre con un maletín que le esperaba. Se han subido. Seguro que planean un trato oscuro. Tirar un cadáver al Tajo, por ejemplo.
Creo que es mejor tirararlo aquí que elmar está cerca porque así no se contaminan demasiado las aguas. Y las gaviotas tienen algo más consistente que comer, más allá de mejillones.
Pues eso, las bolsas... y a la vuelta de la esquina seguía la mujer. ¡y de nuevo a cogerle las bolsas! Esta nos lleva en sentido contrario... hmmm "jau estreinch". El hombre estaba súper decidido al tranvía, y la mujer le cortaba la conversación. ¿Por qué? (Tono portugués) Ni idea. Pero hemos ido a la plaza del tranvía mientras la mujer nos llamaba la atención en la lejanía. Laura no duerme hoy.
Por fin en el tranvía. llegamos a Belén y al apearnos... ¿y la torre? Pues a 40 minutos nos dicen. Pues nada, a caminar junto al Tajo con la paz de una gaviota. Hemos llegado al impresionante monumento a los Descubridores, cómo imponía. Y ya en un último esfuerzo, nos hemos encaminado a la Torre de Belén, que pese a tener el nombre de esa estación está a tomar vientos... No hemos entrado, que aquí la gente se cansa de trabajar entre las 18 y las 18.30. Pero por fuera està muy apañada.
Colocada donde desemboca el riachuelillo de mala muerte èste (podíais mandarnos un paquetito y lo recojemos aquí), así mu' bonito. Con sus cañones y tal.
Y ya no hay más que contar. Nos hemos vuelto en unos de esos tranvías modernos, que a Laura no motivan mucho; hemos corrido en el metro porque sólo traía tres vagones, y por aquí se han puesto un poco gordos a chocolate con lacasitos.
Mañana volvemos por Belén a ver los Jerónimos , pero con la lección de las estaciones aprendidísima; a tomar bocaditos de nata ¡y lo que surja!

Qué tal Los Jerónimos? Y los pastelitos de Belén? Y vosotros? Bea, alguna foto típica, tópica, adoquines tranvía? La echo de menos. Jó, mañana ya te veo. Así que, APROVECHAD TODO TODO TODO...
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