jueves, 30 de agosto de 2012

París, Día 3.1


Hoy ha sido un día de éxtasis cultural. Incluso hemos visto llorar a una niña por “embriagación” de cultura. Un poco más y vomitaba enciclopedias.

Pero creo que será mejor que leáis la entrada con esta preciosa música. Luego veréis por qué



En un inicio, hace unos días, pensábamos en ir al Louvre por la noche (porque hoy miércoles tiene horario especial hasta las 10 p.m, que eso aquí es como el desmadre, porque cierran a las 6 de la tarde los museos). Pero también queríamos hacer el viaje por el Sena de noche, y cerraban a las 9.30 y por miedo a que nos pillara el toro, o que no pilláramos nosotros al barco (mejor dicho) cambiamos nuestros planes.

Lo primero que íbamos a hacer era ir al Louvre, ¿pero cómo? Pues en el barco, porque el ticket vale para todo el día y así lo aprovechábamos. Nos hemos dirigido a la parada que tiene en el “Jardín de las plantas”, al cual queríamos ir, pero no creemos que nos dé tiempo mañana, una pena. Una vez allí hemos comprado los tickets, esperado, blablabla y en poco tiempo ha venido el típico barquito mono de estos guiri-turista y ¡pa’ dentro que hemos ido!
Esperando al calorcito de la mañana
Hasta el Louvre poco más de 30 minutos ¡menos cansancio para nuestros piececitos! ¡Chachi!
Hemos entrado por una puerta lateral llamada la puerta de los leones. Teníamos miedo de que hubiera colas, que tardáramos en entrar… y un pitote que no veas. Pero ahí no había colas ni leches n vinagre. Bueno, sí, había taquillas, un arco de seguridad y esas cosas típicas.
Gracias al Estado de Francia, UE o alguien, María y yo pasamos gratis por ser menor de 26 años y pertenecer a la UE. Hemoe entrado a la sala de esculturas… digamos “precolombinas”… pero también había de Oceanía, África…
María y su "Umpa-umpa"
Ahora comienza lo bueno, ouh yeah… pinturas de David, Murillo, Delacroix, Tintoreto, y un largo etcétera sin fin. Esculturas de nubios, de griegos, de franceses del siglo XII. Arquitectura del Louvre en su época medieval; grabados de Goya.
Vamos, una verdadera maravilla a los ojos, y un éxtasis cultural emocionante. Esta niña, por ejemplo, estaba llorando a lágrima junto a “los esclavos” de Miguel Ángel. Lo que yo digo: éxtasis cultural.
Hemos hecho fotos muy bonitas, otras muy divertidas, otras… sin más (qué se le va a hacer, el ingenio artístico no siempre se pega). Pero cada vez se llenando más y más el cerebro por los ojos… ¡borrachas íbamos! Casi tambaleándonos de un lado a otro , subiendo y bajando escaleras, una sala, otra sala…
Nos hemos encontrado a un chico que golpeaba algunas columnas para ver si estaban o no huecas y luego ponía caras de aprobación. También hemos tenido un momento de lapsus, bueno yo. De esto que alguien te habla en español y le hablas en inglés y cosas así.
Mr. Bean y su abuela
Cuando aún éramos personas
 
La fotaza que María me ha hecho
Lo pongo en estra grande para que veáis con claridad el  JET PACK del santo
La niña llorando de éxtasis cultural
Eso sí, ha habido un momento de desespración… porque después de seis horas allí dentro ¡SEIS HORAS! Pues queríamos salir, pero no había forma… aquello se había convertido en una prisión con todas las letras.
Bien, aquí las dos amigas se reían de mí cuando las pedía cuatro míseras horas para estar allí dentro. Como si fuera un favor. ¡Cuatro horas! Madre mía, que no, que no; decían.

Pues al final al sucumbido y hemos estado seis allí dentro. Y echándole vistazos rápidos a muchas habitaciones y dejando otras sin ver. Una verdadera pena, pero este Museo no se puede ver en un día, porque el cerebro se estalla y deja todo manchado de sangre. Mucha información. Mucho que ver y todo precioso.
Haciendo el bobo
María ayudando al niño de la Oca a matar a la oca
 
Acto sacrílego en la tumba de un faraón (en "La  Momia 5" seré atacada por su ira. Lo sé)


Así que a eso de las seis menos cuarto hemos comenzado a comer tranquila y repanchingadamante. Estábamos molidas, pies destrozados y cabezas embotadas. ¿Qué hacíamos? Pues ser un poco sensatas y dejar la Ópera de Garnier para otra ocasión. Que si nos preguntan “¿has visto la Ópera de París?” Pues decimos que sí, no es la de Garnier, sino la nueva, la de la Bastilla, que la vemos todos los días; pero no vamos a mentir, es la Ópera de París.
Nos hemos dirigido a ver el Palacio Real, que realmente se construyó para Richelieau. Como ya eran más de las seis no hemos podido entrar, pero hemos echado un ojo a los jardines. Pero para jardines teníamos las Tullerías.
Tan a gusto como arbustos
El link que os he puesto arribota es de Mussorgsky: Cuadros de una exposición. Uno de las piezas que componen la obra se llama “Tullerías” y como por allí hemos paseado, pues me ha parecido apropiado.
Desde el Louvre hasta la Plaza de la Concordia crecen los jardines de las Tullerías. No son los mejores de París, pero un buen paseo. Nos ha llamado la atención que hay sillas de metal por todo el parque, incluso con forma de tumbonas, para que llegues y te sientes plácidamente como un bohemio o gafapastil que dirían en España. Niños jugando con barcos de madera en una fuente y unas cabras tumbadas a la sombra como si la vida de París se hubiera creado para ellas.
Al llegar a la Plaza de la Concordia, que era donde guillotinaban a la gente para que os hagáis una idea de lo cordiales que eran en esa época. Belle époque total,  ¿eh?
Ya íbamos hacia la Torre Eiffel. Nuestra idea era coger el barquito que nos llevara hasta ella y luego dar vueltas pro el Sena de noche. Pero una vez llegamos a la Torre hemos decidido quedarnos allí un rato hasta que se encendiera el monstruo de hierro con sus lamparitas de “putiferio” como dice María y ya montarnos en el bato que nos diera el paseito de rigor.
Y así ha sucedido.
Hemos visto también Notre Dame por la noche. María, que de arte contemporáneo sabe mucho ha tenido una inspiración y esta es su fotografía sobre Notre Dame en la noche parisina. Preciosa. Inigualable.

Hermoso
Hemos llegado a nuestra parada y era hora de bajarse. Sobre todo porque cuando llegara a la Torre Eiffel el barco nos iba a dejar tiradas y no nos apetecía volver andando. ¡Y menudo fiestón tenían los franceses! En la rivera del Sena, frente al Jardín de las Plantas hay pequeños anfiteatros muy pegados los unos a los otros y en cada uno de ellos tenían música: africana, Twist, bailes de salón… y allí la gente baila que te baila, con todo el salero del mundo.
Encima, muchos, por no decir la mayoría de la orilla estaba llena de gente cenando con su mantelito, sus vinitos, sus copitas. Todos allí tirados, con mucho glamour. No me imagino eso en la orilla del Manzanares, la verdad.
Y aquí estamos, ya arropaditas y muy cansadas con tanta información en nuestro cerebro.
Mañana ya terminamos este destino llamado París, al cual yo le he dado otra oportunidad, la verdad muy bien dada y con muy buen sabor de boca. A ver si logramos mañana pasarnos por la casa de Victor Hugo y por el Jardín de las plantas antes de volver al Aeropuerto cárnico y a casa.

París, Día 3

Hoy hemos ido al Louvre.
FIN

miércoles, 29 de agosto de 2012

El mapa de la muerte

No sé hasta qué punto lo llegáis a apreciar. Pero ayer anduvimos por el circulito de Notre-dame para que os hagáis a la idea y hoy nos haremos la línea 6 del metro de Madrid. María y mamá se han reído del histerismo al verlo...

París, día 2







María y mamá son unas pesadas. ¿Que por qué digo esto? Porque lo son. Y punto.

Ayer dije que teníamos que levantarnos a las 8.30… pues eran las 10.40 cuando hemos salido de casa. Hasta ahí puedo leer y dejar abiertas las puertas de lal imaginación para que inventéis veinte mil y una excusas por las que hemos tardado tanto en salir.

Pues eso señores, a esa hora hemos salido. A escasos metros ya un hombre nos ha vacilado… que si queríamos una foto de él. Madre mía, cómo son los trabajadores en París. Con tal de no trabajar… en España te dirían algo, pero desde el andamio. Aquí no, aquí hasta se prestan a hacer de modelo en una foto para dejar de hacer cosas.
Hemos ido en dirección a la Plaza de la República, que estaba en obras. “Restauracionè” o algo así dirán los franceses, seguro.
Y a partir de ahí el instinto de bea, el mío vamos, ha tirado por una calle que no era. Pero no ha pasado nada, hemos rectificado en plan hipotenusa de un triángulo rectángulo y “aquí no ha pasado nada”.
En el fondo he hecho eso para comenzar Montmatre desde abajo, lo que viene siendo una calle que se llamaba “no sé qué de Montmatre” que nos llevaría hasta casi la cima.
María sujetando un poste del metro por si se cae
                                     

Y hemos descubierto creperías, gatos parisinos y libros de cuando María era pequeña: Doña Menudita, Don Mentiroso… más majos ellos…Aunque mamá nos ha contado que los compraba porque le gustaban mucho los libros. 
Ella y sus libros
¡Yo os guiaré!

Al final de la cuesta, una bollería donde hemos comprado dos crepes de chocolate(pese a que Mery la quería de azúcar) y un bollo con crema y pepitas de chocolate para mí. Aquí hemos encontrado al segundo vacilador de la mañana. Un señor mayor que no sabemos qué quería decir realmente, pero creemos que nos vacilaba (eso dicen éstos dos. Yo creo que no, pero añado la nota).
Y por fin, aparece el Segrado Corazón frente a nosotras. Una mole de piedra en lo alto de la colina parisina bohemia. Bohemios hemos visto pocos, la verdad. Pero escalones más de 297, que eran los que ponía en la guía que había (los ha contado María al subir y corroborado al bajar).
De esto que comenzamos a subir, un bonito tiovivo, guiris, más guiris… ¡ah, que nosotras también somos guiris!, más escaleras y africanos (no sé países) que han cogido a mamá y a María para venderlas pulseras. Yo que me sé el truco, ellas al parecer no porque al final han acabado con las pulseritas en la muñeca, me he saltado la aduana que parece que han creado a los pies de la Basílica y he seguido el camino.
María y mamá con los africanos
Como tardaban, he aquí la prueba de que han picado. Me he puesto a ayudar a chinos familiares, y a hacerles fotos en familia, juntos ellos vamos. Así que un punto para el chino de bea 2-1.
Qué calorcete y cuánta escalera
                                     
Al fin hemos subido; con las paradas correspondientes porque había muchos escalones en el suelo y mucho calor en el aire. Y es muy bonito por fuera, muy impresionante. Pero a mi gusto, y después de estar en Nuestra Señora ayer, el estilo “romano” del Sagrado Corazón no me ha entusiasmado. Una basílica romana como la que habría en el foro, arcos de medio punto y una cúpula. A ver, que no le resto valor. Que es gigantesco y difícil, y toda la tarea de construcción es una pasado, pero me parece mucho más impresionante la gran catedral, qué le vamos a hacer.
Así que hemos bajado… y momento de tensión: pensaba que la mafia italiana me perseguiría en París.
A ver, lo explico. Estaban unos trileros, o timadores (que así lo entiende mamá mejor) con tres piedras. Vamos, el típico juego de adivinar qué piedra está pintada por debajo, no tiene más. He hecho tres fotos sin que se dieran cuenta. Pero vamos, que a parte del trilero, se veía de cantéo que tenía dos cómplices tíos y una tía de seguro (la tía de seguro porque ha apostado 50 euros y a la primera ha acertado) y los tíos porque…cuando me han visto hacer otra foto desde otro punto me ha dicho una cosa rara, parecía que se acercaba y yo ¡uuuhhhh! Y me he metido en una tienda gigante. Lo que me faltaban trileros timadores detrás de mí… Luego he salido por otro lado al cabo de un tiempo, porque hemos estado mirando cosillas y ya no nos han seguido. Todo sea que abran la casa y me destrocen la cámara esta noche, ejem.
Era gracioso, porque apostaban de 50 en 50 euros y daban una partida gratis a los turistas. Claro, la primera acertaban, y pasaban de seguir jugando. Que son turistas, no idiotas. Así que al final la chica apostaba, ganaba y se iba, y luego volvía. Típico. Yo también haría eso si fuera timadora: pondría a una mujer que pareciera turista.
Luego hemos visto otro grupo de este oficio, pero ni nos hemos detenido.

Y después de este tocho tan interesante, deciros que hemos bajado hacia el Molino Rojo (hoy, 28 de agosto de 2012 a las 0:11 horas María acaba de darse cuenta de que Moulin Rouge era Molino Rojo… 20 años que tiene la niña y en colegio de pago que ha estudiado – con alemán, no francés). En esta parte le he tapado a Cicuta los ojos por si veía cosas que no debería ver a su edad.

Con un estilo impresionante

¡Ah, hemos visto un Carrefour Market y hemos entrado! , dato importante.

Y como eran las dos y algo hemos dicho “pues ya camino al Arco del Triunfo”. Pero antes a comer, que casi tenemos una hora hasta allí. Efectivamente, más de una hora hasta que hemos llegado a los Campos Elíseos y hemos encontrado un McDonalds. Hemos comido allí, en una terracita, muy maja ella. Eso sí, casi al acabar una abeja nos ha comenzado a atacar… Bueno, seamos justos; ella quería Coca-Cola y María ha dicho literalmente “si quiere una que se la compre”. Así que ahí hemos estado. Además, unos críos del demonio estaban asustando a muchas palomas que andaban por allí picoteando comida y nos pasaban a ras de las quijoteras volando. Muy divertido todo.
Pero la comida agradable, eso sí. Aunque es cierto que no puedes pedir una “hamburguer with cheese”, tienes que decir “cheeseburguer” porque sino no te entienden. Igual que Onion + gesto de círculo en el aire = aritos de cebolla. Pues onion tampoco saben lo que es… ains…
La abeja maldita

Después de esto hemos ido al Arco del Triunfo, mu’ grande él. Hemos pasado, y una vez dentro hemos dicho, pues primero cogemos el ascensor hasta arriba y luego vemos la parte de abajo. ¡ERROR! No hay ascensor. REPITO, NO HAY ASCENSOR. Eran 286 escalones, pero en espiral, en una escalera angosta de caracol… todo para arriba, todo para arriba. Casi 50 metros de escalera. ¡eso era como pagar para ir al gimnasio! Lo quemabas todo. Bueno, yo no he pagado porque tengo menos de 26… pero menuda escalinata.
Eso sí, una vez arriba, unas vistas maravillosas. Dicen que incluso mejor que desde la Torre Eiffel (me imagino que porque en ellas está la torre que se ve mucho, y desde la torre el Arco del Triunfo no es tan imponente). Allí arriba nos queríamos hacer una “foto tuenti”, en la que saliéramos las tres.
Allí arriba hay unas bases, como pequeños miradores, que te indican dónde están los monumentos importantes para que los puedas dislucidar. Estábamos ahí arriba María y yo pillando sitio, cuando un hombre mayor ha subido y nos iba quitando a base de codazos y de “excuse” a Mery y a mí, a un hombre con una niña… ¡menudo pitote que ha armado el hombre! Claro, luego le hemos llamado el hombre puñi-puñi.


María subió triunfal

Todas esas escaleritas. No son pocas.



Las 4 fantásticas en lo alto del Arco del Triunfo

En la planta intermedia hay una pantalla en donde se muestra lo que está pasando justo en la parte inferior del arco, como si fuera una cámara espía. Así que a la bajada hemos pensado en que María y mamá se bajaban y hacían el lerdo-idiota justo debajo y yo las hacía fotos (a la pantalla, claro), pero hemos visto que en la pantalla había un acto conmemortivo a los soldados caídos. “¿Será ahora?” “seguro que no, que es un vídeo”. Así que mamá ha bajado, pero después de cinco minutos y al ver que la ceremonia no había acabado , o el vídeo o lo que fuere aquello, María y yo hemos ido escaleras abajo también. Y anda, era en directo ¡qué guay!
Yo me he emocionado, ahí con ancianitos de la Segunda Guerra Mundial. Soldados que fueron de la resistencia de Francia. Así que en cuanto ha acabado digo ¡oh! Voy a darles las gracias, porque seguro que les gusta que alguien les reconozcan su labor. Así que he ido a por tres de ellos. El primero ha sido como “bien, bien” y se ha ido; el segundo se ha sonreido y el tercero la mar de majo. Me ha enseñado las medallas (María decía “Ay, que le va a dar una) luego me he agachado a ver las medallas (“Ay, que le va a besar la mano” ha añadido la que no tiene ni idea de quién se enfrentó a quién en la guerra). Y al rato me he ido a hacer una foto con él ¡más adorable!

El soldado resistente
Como ya había acabado nuestra hazaña en el Arco, pues hemos comenzado a caminar hacia la torre por la calle de la hiena… ¡que no! De ‘Iena.
Al llegar aún había sol, así que hemos podido verla con sol, con atardecer y con los brillis brillis horribles que la ponen más horteras que algunos vestidos del Año Nuevo chino en la televisión nacional china.

Como si fuere King Kong, Cicuta se abalanza sobre la Torre

Mañana cogeremos un pase que nos permite ir en barco cuanto queramos. Así que después de comer un paseíto y de noche otro, y si queremos ir por el sena de un lado a otro ¡pues también!
Cuando hemos acabado de ver los campos de Marte tras la torre hemos intentado ir a ver Los Inválidos. Pero ya era de noche y apenas lo hemos visto desde fuera. Qué se le va a hacer.
Como andando era más de una hora, y más aún al paso que íbamos (paso fúnebre), hemos cogido el metro. Total, nos sobran cuatro billetes de metro, así que han sido de buen uso.
Una vez ya en Bastilla, que por cierto, tenemos que ir a averiguar las marcas que dicen cuáles eran los límites de la prisión, hemos ido a por la cena. Otra vez al chino, aunque hoy a uno más cercano. ¡Y de nuevo punto de chino para bea! 2-2 ¿quién ganará? Una china mayor la mar de maja. He comprado en chino, nos hemos entendido y todo muy bien. ¡Incluso más bueno que el de ayer! Una carne con champiñones muy rica.
Y ahora, como buenas niñas, estamos descansando, aunque ya nos iremos a dormir, porque mañana toca el Louvre a primera hora y luego Tullerías, Ópera, Madeleine, paseíto por el Sena, comida junto al Sena etc. ¡Aunque luego a saber qué haremos! 

Ouh, yeah


Mamá con un típico parisino según ella.
Según María el marido de Mery Poppins (no sabía que no estaba casada)

Para cualquier otro asunto, escriban un comentario. Hoy cerramos el chiringuito.

martes, 28 de agosto de 2012

París, Día 1



Y puesto que volvéis a ver una nueva entrada, sabréis que hemos llegado y no ha pasado nada raro.
El cercanías ha llegado bien, y hemos esperado (con ciertos nervios) la llegada del autobús lanzadera que hay en Barajas. Pero vamos, que todo perfecto.
En el bus he descubierto que existe, según AENA, un tren lanzadera cada 2 minutos las 24 horas del día en el aeropuerto… pero yo sigo buscándolo ¬¬
El vuelo… nada interesante. Sólo un aterrizaje brusco. Brusco de estos que piensas: no tiene pista para parar. Pero ha parado y han sonado las trompetas de Raynair, esas trompetas que parecen que has comprado un juguete en los chinos.
Por cierto, a mamá le han pasado unamaleta por la cabeza y la ha dado “electricidad estética”.
María viendo un hermoso amanecer ~

Y hemos llegado a un aeropuerto que olía a burro y a vaca (la pista). Pero al entrar he optado por la opción de que en temporada baja eso se convierte en un matadero de vacas. He estado muchos años estudiando en Fuenlabrada, y ahí huele a vaca. Vamos, que sé lo que es el olor a vaca, y en el aeropuerto hoy, olía a vaca. Así que a partir de ahora lo llamaré el “aeropuerto cárnico”. Os adjunto una foto para que veáis el aspecto, el olor os lo imagináis (no os lo voy a llevar en un bote).

¿No huele raro aquí?
Y luego, os resumo: una hora y algo en bus hasta el centro de París y luego 15 minutillos en metro línea directa hasta la Bastilla. En menos de cinco minutos estábamos en el portal, pero ¡oh, mon dieu! Qué de cosas raras inventan estos franceses.
Todo portal tiene una puerta que da a la calle, bien. Esa la hemos pasado metiendo un código. Bien, hasta ahí todo normal. Peeero, hemos llegado a la prueba de fuego: una segunda puerta de cristal. La llave no entraba, no había más llave, ni pomo, ni na’ de na’. Así que en el francés de “los altos Alpes” que habla mamá ha llamado a la propietaria del estudio. Pero cuando no se aclaraban ni en castellano ni en francés, me han puesto a mí de por medio, con una interlocutora con un inglés de raro acento y raras palabras. Muy majas, pero a mí inglés así… bastante mal llevaba los listening de clase (aunque una vez saqué un diez en uno en el que hablaba un ruso en inglés, pero eso es otra historia). Así que hemos logrado descifrar que un llaverito negro que tenía la llave había que pasarlo por un “detector” un poco indescifrable para la gente no europea como nosotros (recordemos que España es más África que otra cosa… o al menos es muy poco Europea. Dejémoslo ahí). Así que ella se ha despedido con unas palabras raras… y al final la he contestado con un “hafaneisdei” tan atropellado, trabado y mal dicho que no me dejarían entrar en UK.
Pero eso ya no importa. Hemos dejado las maletas ¡y rumbo a investigar! Bueno, a investigar no, porque yo hice la ruta ayer a las diez de la noche y me había quedado muy bonita.
Tenía a estas dos pedorras con ganas de desayunar, ¡unas blandas que son! Así que hemos acabado tomando los sándwiches de la comida en la plaza más antigua de todo París. La Plaza de volges o Luis XIII. A su lado está la casa de Victor Hugo, pero no hemos podido entrar porque estabanlimpiándola. Pero como nos pilla a tres minutos de casa otro día tocará. Mañana quizás.
Después del desayuno-comida hemos ido buscando Notre-Dame. Mamá estaba empeñada que era a la izquierda. Pero siguió emperrada en que las cosas eran a la izquierda casi todo el día, así que hay que darle menos importancia.
Siguiendo mi instinto de supervivencia, el cual desarrolle en cacerías de tigres de bengala, y siguiendo, principalmente el mapa que nos habían dado en el punto de información, no vamos a quitarle mérito. Llegamos hasta la Isla de la Ciudad.


Foto tuenti con pelos, mapas, caras... y una notre-dame salvaje al  fondo
Una prima medieval de Coco

Dentro de la catedral muchísima gente, pero impresionante, como siempre. Sin embargo, el cansancio ya comenzaba a ahcer mella y nos volvimos un poco zombies hasta que encontramos una botella de Coca-Cola fresquita.
Tras subir esos puntos de vida que nos restaban de una buena salud, hemos ido a visitar la Saint Chapelle y la Conciergerie.
En la primera, y con toda mi buena voluntad he ido a hablar a una china en chino… y me ha contestado en inglés diciendo ¡Sabes inglés… digo chino! Después me he enterado de que era de Taiwan. Bueno, primer fiasco para bea en cuanto al chino.
Un lugar impresionante que se erigió para meter las reliquias de la Cruz y de la corona de Cristo ¡que valieron tres veces más que la construcción de la inglesia! La planta baja era muy intimista, pero con un policromado precioso, pero ha sido subir a ver la planta superior ¡ y qué vidrieras! Todas las paredes llenas, impresionante. Eso sí, de las reliquias ni idea (hemos leído luego que se llevaron a Notre Dame tras la Revolución).

¡Y ella decía que los puzzles de 1.000 piezas eran difíciles!

La siguiente parada era la Conciergerie. Una pasada de edificio si pensamos que 2.700 personas que serían juzgadas pasarían por allí y luego en grupos de doce para la guillotina. En las celdas que tienen de muestras hay maniquíes con pelo que dan una grimita tremebunda.


¡Sacadme de aquí!

María después de que la salvara tras derrotar a 31 guardias 


Al salir de este lugar hemos ido en busca de la Sorbona, porque eran las seis y sabíamos que el Panteón o “Parnetón” como ha soltado una por aquí, estaba cerrado. Y andando, andandito hemos llegado. Y mientras tanto, muchas tiendas de libros de segunda mano, y papelerías ¡uuhhh! Papelería… babas…
La Sorbona, desde fuera, una edificio “como otro más”, pero el Panteón ha sido muy impresionante.
También teníamos pensado ir al Jardín de Luxemburgo, pero estábamos muertas y el sol comenzaba a caer a las ¡siete menos cuarto! Las siete menos cuarto, señores. Eso no puede ser sano… a estas alturas de año.
Y hemos puesto los pies dirección al estudio de nuevo. Hemos pasado por un puente por detrás de Notre Dame llenito de candados de amor eterno (esta “enfermedad” se pega entre ciudades).



Candado dedicado a Ana

Poco después he vuelto a tener el segundo fracaso del chino en mi día. Entramos a una tienda de comida china para llevar a casa a cenar. Oigo que están hablando en chino, y le pido la comida en chino. Contestación en francés, luego en chino, luego un poco de español ¡un batiburrillo interesante de idiomas que tenía el chico! Eso sí, a dos ancianitos chinos que iban a cenar les he entendido perfectamente. Así que me quedo mucho máaaas tranquila.
Pero claro, ¿qué vamos a comer mañana? ¿Sandwiches? NO, porque en estos países, como ya comprobé en otro, pero no sé en cuál. Cuatro rodajas de pavo cuestan ¡4 euros! ¿Estamos locos? ¿Son pavos sagrados? ¿Qué ocurre aquí? No lo sé, es todo muy raro… Así que acabaremos en el McDonalds, que ahí no adoran a los pavos.

Así que mañana nos vamos al corazón del barrio bohemio: Montmartre y por la tarde a ver el símbolo de la Expo de París.

Nos despedimos hasta mañana, si seguimos vivas.

lunes, 27 de agosto de 2012

La ciudad de la Luz

Comenzando la aventura

De momento vamos camino de la t4... de momento
Son... muy pronto.

Nos hemos levantado... aún más pronto. Mamá y María se quedaron hasta las "alguna hora", según ellas. Así que no habrán dormido, supongo.
Nacho se ha despedido de nosotras y se iba a dormir. Aunque María y yo sospechamos que ha llamado a sus amigos en cuanto nos hemos ido.
Rumbo a Atocha, íbamos solas por la avenida, como es normal. Bueno, no. A veces nos cruzábamos con gente que, suponemos, volvían de parranda.
Total, hemos llegado a la vacía Atocha y el hombre de la máquina que no  venía. Claro, le esperábamos porque en la máquina no nos dan billetitos de familia numerosa, y qué gracia que no viniera el hombre.
"A lo mejor está 'cagando'", decía María refinadamente. A lo mejor lo estaba, pero llegó a y diez y entró en la cabina con un feliz trote al vernos esperar desde lejos. Mu' majo el chiquillo.
Y aquí estamos, en el cercanías dirección T4. ¿pero vamos a la T4? NO. Ahí reside también la gracia, que tenemos que ir a la T1. Así que rezaremos a San Agapito autobusero o a Chtulhu para que venga el bus lanzadera.
Sino... pues no os preocupéis, que llegaremos.

miércoles, 15 de agosto de 2012

De vuelta al ruedo

Hoy, ya 15 de Agosto, día de la Asunción; vuelvo al ataque después de unos meses de silencio informativo... o silencio viajero... o lo que sea.

Y eso significa algo que todos sabemos... que ¡vuelve la envidia insana! (música de verbena AQUÍ).

Esta vez vendemos un pack bueno bonito y barato ¡París-Tokyo!
Bien podría ser el París Dakar, pero ir hasta el archipiélago del sol naciente en rally puede ser tedioso y muy cansino. Prefiero a los rusos rancios y sus aviones, la verdad.

Bueno, pues comenzamos los preparativos ya... que si maletas, que si cosas que llevar, que si listas, balbalblablalbala (sí, tren bala y su ticket también). Y es que dos meses y medios en el otro lado del mundo da para mucho. ¿Dos meses y medio? Sí, señores, locurón, locurón      \O-O/  (pero locurón alegre).
¿Maleta o mochila? ¿Cuántos pantalones? ¿Demasiados cortos? ¿Demasiados largos? ¿Cuánto dinero cambiado? ¿Llevaré jamón? ¿Me lo quemarán en la aduana? ¿Será verdad que queman el cerdo en la aduana? ¿Por qué los japoneses no prueban el jamón y se quitan de tonterías?
Demasiadas preguntas que yo no sé responder.

De momento, no me voy a molestar a hacer algo más que escribir una lista con cosas necesarias: que si diarios-agendas para pegar billetitos, fotitos y moñadas varias; aprender a separar ropa para poner una lavadora en una azotea tokyota, reparar la carcasa de la dslite, meter música en el portatil... Cosas innecesarias; porque la maleta verdadera, como todos sabemos, se hace a 6 horas de que el vuelo despegue.
Y si te quedas sin vaqueros, o sin yenes cambiados da igual... Filosofía de vida


Aún así, vamos a París antes, por lo que la maleta será un hacer-deshacer. Volvemos el 30 de la ciudad del amor y el 4 me voy a la ciudad de los rascacielos. Yo creo que voy a pedir una salita para esos días en el aeropuerto y tan contentos todos.

Ah, lo importante de esta actualización es contaros que vuelvo. Que vuelve el blog con el que os cuento que no he muerto. Y como siempre edulcoro la entrada con bobadas varias incomprensibles para mentes más allá de mi cráneo.

...

Ah, París... Pues eso, Mamá, María y yo nos vamos para allá. A vivir cuatro días junto a la Maison de Victor Hugo, junto al Louvre, y poco más allá de Notre Dame. Por mi parte, a darle otra oportunidad a la ciudad, que en anteriores visitas no me ha acabado de convencer...

En poco menos de dos semanas cogeremos el vuelo, y aquí estaremos para contarlo.

Bienvenidos al show. Bienvenidos a  "Aún sigo viva 3.0"

¡Comenzamos a estudiar !