jueves, 19 de agosto de 2010

Resumen donde los haya de cosas banales... o no

Val, tranquila que ya actualizo, sigo viva.


Tras la olla mongola han pasado unas cuantas cosillas. Las andanzas se me olvidarán, las pequeñas cosas como que te pille la puerta del metro son inapropiadas aquí. Pero tranquilos, sigo viva. Que te pierdas en Tian'anmen bajo la lluvia (que ya no era maomaoyu -chiribiri-) yendo a un concierto de música tradicional, y al final llegues 40 minutos antes que el grupo, tampoco tiene demasiada importancia. Tranquilos, aún sigo viva.
Y así un sin fín de múltiples y casuales circunstancias que ayudan a que la vida no sea tan aburrida...

De momento, y sin fotos de por medio, lo mejor  será que breve y escuétamente (quien quiera datos estrictos que pregunte) cuente lo que nos ha ido sucediendo....

El día siguiente de la olla china, dícese un domingo caluroso, la gran universidad de Beijing (con una supuesta puerta norte preciosa, que no alcanzamos a encontrar por ninguna parte) nos invitó a jugar un partido de fútbol con ellos. Bueno, realmente invitó a los chicos a formar un grupo de fútbol para jugar contra su equipo formalmente uniformado. Tras el considerable cabreo de alguna que otra chica (por esto de no poder jugar), se dijo que nos podríamos marchar si estábamos allí diez minutos al menos. Total, que tras observar detenidamente, MUY detenidamente al señor árbitro que nos acompañó en el autobús hasta la susodicha universidad, nos largamos, después d eintentar fichar a algún chinillo futbolero. Pero no fue el caso.
Y de nuevo, vía metro al Mercado de la Seda, donde enseñamos más de un vocablo castellano a los vendedores para que abordaran a futuros turistas(la calse no tuvo desperdicio).
Y después de esa largo y arduo día decidimos cenar una hamburguesilla en el McDonlads. Bien, aquí los McFlurry no llegan a un euro, y un menú no alcanza los 2'50... Pero fue llevarnos la hamburguesa de pollo a la boca y bebernos la KeKou KeLe de un trago de lo picante que estaba. ¡quién narices sospecharía que una maldita hamburguesa iba a picar? ¡Por los dioses! Estos chinos no tienen "patitas cursativas" (lo siento quien no entienda la gracia). 
El domingo, y con un sol de vicio (la nube atmosférica se había esfumado) fuimos a hacer entrevistas a un Hutong, uno de esos barrios donde realmente viven mal, pequeñitos, antiguos a más no poder... Típicas casitas chinas que se tiraron abajo por las Olimpiadas y la Expo de Shangai, para entendernos rápida y velozmente. están tan tranquilos, que a muchos les gusta vivirallí y no en pisos. Otro decía que si tuviera un gran piso, también viviría en el Hutong,porque allí, lo que son grandes, las casas no lo parecen.

Y bueno, el próximo día fue el del Sitio Olímpico y pato laqueado, pero señores, mañana tengo un examen y me he de duchar para ir a estudiar. Así que sin más dilación ya os contaré nuestras aventuras en la ciudad Prohibida, Tian'anmen, la Ciudad Olímpica y la Sala de Conciertos tradicional en otra ocasión.

Que tengan buena siesta, aquí ya es casi la hora de dormir :)


1 comentario:

  1. Ni en la China pierdes las buenas costumbres de cenar hamburguesas de un euro (o menos) del McD... :)

    我爱你

    ResponderEliminar