jueves, 1 de noviembre de 2012

Enoshima

Después del que fue el primer contacto con Halloween yendo en procesión, la fiesta se acercaba más y más.

Tal y como había quedado con Max, el domingo fui a Akihabara a enseñárselo. 
Fue ese mismo día cuando Adrièn volvía a Francia y Jamie entraba a formar parte del equipo Koro-koro. Tenía ganas de venir a Akihabara, así que una persona más.

Al final, pudimos ir nosotros dos y Max con dos amigos. Un verdadero tour por Akihabara, que no pudimos acabar porque estaban cansados. Normal, la ciudad de la electrónica agota...
Comenzamos por ir a BookOff. Una gran cadena de libros nuevos y de segunda mano. Creo que estuvimos alrededor de hora y media buscando mangas, libros de arte y cosas varias. 
Mi estilo con la etiqueta no tiene precio
La siguiente parada era ir al Mandarake, otro gran edificio de frikadas. Había una planta que era para chicos. O mejor dicho hentai del bueno. Eran tan excplícito que daba asquete, pero a veces risa de lo ridículo que llegaba a ser. Y yo me iba riendo de cada cosa... De repente, le digo a Jamie: Jamie, this one!; señalando una carátula que de lo guarra que era me daba la risa, entonces había un japo al lado y al ver que era una chica se avergonzó y se fue. Un momento de los más risorio, sin duda.
Y tras esto, por los callejones paralelos a Chuo-dori (la gran avenida), donde venden cables y accesorios electrónicos varios. Y así llegamos a la tienda de 100yenes, y posteriormente a Gashaponlandia. La gran tienda de máquinas de gashapon. Pero la fiesta no acabó ahí. 
Después de que fliparan con tanto gashapon, fuimos subiendo pisos para ver cosplays, merchandising varios... Hasta topar con una tienda de muñecas de las que adoro, y cosplay.
Entonces el amigo francés de Max decicidió comprarse unas lentillas de Halloween. ¡En qué hora! Antes de comprarlas tenía que firmar una contrato. En japonés.
Nombre, edad, dirección etc... Hasta ahí falta, pero cuando te hacen decir que entiendes las condiciones que tienes que entender por ley japonesa... pues bueno... ahí la cosa se complica.
Todo un verdadero show: yo escuchando a la japonesa, la japonesa hablándome despacio y (me imagino) con las palabras más sencillas que podía utilizar, y Jamie y Max riendo tras nosotras a carcajada limpia.
Condiciones del tipo, las lentillas son para un mes, sólo las debes utilizar 5 horas al día, si te duelen los ojos quitatelas, si te duelen ve al médico y al hospital... O algo así...Un verdadero show.
Después de esto, eran las 6 y media o las 7 y ya sonaba la cancioncita de "estamos cerrando". Además, Max y su amigo estaban cansados y decidieron volver. 
La ruta por Akihabara no había acabado, aún quedaría Don Quijote y el enorme Yodobashi Camera, dos grandes centros comerciales. Dicen que si hay algo que quieres lo tienes en Don Quijote, pero a mí no me convence este lugar...
Creo que me voy a hacer guía oficial de Akihabara...

El día 29 fue la fiesta de Halloween. Ataviada con gorro de Link y Ocarina, y una jersey verde. Cicuta con unas alas de Navi y al hombro. Bastante apañadas. Una fiesta de lo más divertida. Vienieron amigos de otros khaosan: Kana, Max, Takahito y un par de compis suyos. Entre takoyaki (riquísimos claro) y yakisoba ; y por supeusto mucho disfraz se nos pasaron las horas. Que si Pikachu corriendo por ahí, Doraemon sacando cervezas del bolsillo mágico, Epona apareciendo de repente... 
Cicuta y yo con Mikachan
Y cuando todo parecía acabar Jamie me recordó que habíamos hablado de ir de Karaoke. Madre mía, a las once de la noche ¡y al día siguiente a Kamakura! Bueno, pues a reclutar gente... 
Y ocho fuimos a cantar finalmente, entre ellos Pikachu y Doraemon.
Doareamon siempre con su bolsillo mágico
EL karaoke la mar de divertido. Canciones de todo tipo, porque éramos muy diferentes. Que si en inglés, que si j-pop (yo me alié con un par de japos que vinieron y querían cantar j-pop). También saqué openings de anime que todos cantábamos en nuestro idioma (como fue el caso de Digimon) o en japonés (como ocurrió con Evangelion). Para colmo, una de las japonesas sabía en su día parapara, así que nos plantamos a bailar Night of Fire, pero yo sólo me sabía el estribillo y ella no recordaba nada apenas. Pero nos reimos, y mucho.
A las dos y media (teníamos todo el tiempo que quisiéramos) yo decidí volver al albergue (a escasos cinco minutos andando), porque algo debería dormir.
Berreando
Pero el despertador sonó puntual a las 9 y a las 9 y meda tenía que salir de Ninja. El día de playa había llegado.
Decidí ir primero a Enoshima y luego a Kamakura. 
Enoshima es una isla que hay frente a la playa (obviamente, si estuviera unida sería una península). Con un tropel de escaleras que subir, otro puñado de gatos gordos y enormes, y unos cuantos templos  que ver.
Esto de los gatos ya empieza a ser sospechoso. Si bien en Asakusa me sorprendí (la mujer de los gatos, ¿la recordáis?, ya no me sorprendo. Son gatos que parecen pequeños linces. Pero bueno, las arañas también tienen un tamaño considerable, así que será que comen mucho y que la radiación hace progresos en el ADN.
Tras cruzar un laaaaargo puente, llegamos a la isla
Cuidado con los halcones, te advertían a la entrada de la isla
La gran puerta forjada hacer tropecientos años
Yama-futatsu. La isla queda dividida en dos partes aquí
Soy un pez globo, hola
En la Isla estuve unas cuantas horas. Unos paisajes que quitan el hipo. Desde arriba, un día despejado, se debería ver bien el Fuji, pero debo de ser la única persona que viaja dos veces a Japón y no ve el volcán...

Eso sí, pude vislumbrar la Isla Izu. Es famosa porque el volcán sigue expulsando azufre y antes toda la población llevaba máscaras de gas. Ahora no sé cómo llevarán el tema.
Momento freak de Zelda

Cuando me quise dar cuenta eran las tres casi... y los templos cerraban a las cuatro. A Kamakura entre unas cosas y otras llegué a las tres y media. Pero voy a ser sincera, ya los templos me parecen iguales y entrar con prisas, pagar, sólo por el DEBER de verlo, no me hacía ninguna gracia. 
Un tsunami se llevó el templo del buda gigante hace 500 años, creo que podrá resistir hasta mi próxima visita. Además, no creo que sea tan impresionante como el gran buda del templo de los 7 budas dorados de Beijing.
¡Había una tienda Ghibli en Kamakura!
Así que , tras pasear por el pueblo me fui con un batidito y la comida a la playa a acabar la jornada.
Y estando en el tren-monorrail que pasea entre el pueblo y la playa "Enoden" se llama, vi un maravilloso atardecer. EL sol naranja como pocas veces cayendo hacia el mar, y la silueta de Enoshima al fondo.
"Pare señor, que me bajo" pensaba, pero tardó un par de minutos en llegar a la estación y luego otros dos para llegar a la playa, el sol casi había caído, pero no en el mar, sino en las pequeñas montañas del oeste. Una preciosidad. 
EL Enoden. El trenecito mágico por fuera
y por dentro

Yo seguí viendo el espectáculo mientras comía casi a las cinco de la tarde y luego tenía que testar el Pacífico. Meter los pies en ese gran bicho azul.
La arena volcánica, negra y fina, un verdadero gusto después de tanta escalera y tanto andar. Y las olas que no me llegaban (no quería acercarme mucho), y de repente una grande que me empapó hasta las pantorrillas, pese a tener los pantalones remangados. Yo , al menos, tuve suerte, a un chico le pilló de imprevisto y lo tiró. 
El Pacífico testado
Mis huellitas por Japón
Adiós, Enoshima


Ya era casi de noche. Había que volver, que son casi dos horas de camino hasta casa.
Ya en el tren, desde Shinjuku hasta Asakusabashi me encontré a un españolito perdido. Toda una suerte, porque también iba a Asakusabashi, y tuve un viaje entretenido de media hora.
las vistas desde el trenecito ¡El Pacífico!

Y hoy... hoy hemos vuelto a hacer Choko-yaki.
Max, Kana, Takahito y Alice han venido a Ninja a ponernos morados de bolas con chocolate. Muchos dudábais de mi dieta, pero ya os digo yo que no he adelgazado en absoluto.
Y para que me creáis, mañana me iré a jugar a videjouegos con ellos tras limpiar y comer y por la noche a comer Okonomiyaki que tanto me gusta en un sitio la mar de barato.
ASí que ya os contaré la experiencia. 

COmprobad el tamaño de semejante gato

El tamaño de la arañita ya os lo aseguro yo que es considerable


Ya sí que no queda nada para volver. Pero van a ser quince días muy muy ocupados. Ya hemos hablado de mi fiesta de despedida, el mismo 8 ¡y tras ella karaoke  hasta las y pico! Es chachi.

3 comentarios:

  1. Cada vez nos dejas más maravillados de tus aventuras,estás viendo sitios preciosos la puesta de sol tuvo que ser preciosa,que bien que haces muchas fotos y nos hacemos a la idea de lo bonito que es eso.
    Sayonara.

    ResponderEliminar
  2. Ya las veremos con tranquilidad y os ir=e contando >)

    ResponderEliminar
  3. hola bea
    te faltan horas ,que digo horas segundos en el dia ,la decosas que haces mdre mia cuando llegues aqui no vas a parar de dormir o descansar.Nos veremos antes pero la fiesta familiar el 7 de diciembre para celebrar mi cumple
    todo precioso

    ResponderEliminar