domingo, 29 de junio de 2014

Cerramos un viaje para abrir otro

A falta de narrar aquella asombrosa semana en la que viajé por Japón hace casi ya dos años, podemos re-confirmar que volvemos al País del Sol Naciente (con aventuras de por medio, y envidia sana, claro).



 Kanazawa, Takayama (una preciosidad con el momiji a pleno rendicimiento), Ueda... Importante, y mucho, la gente que conocí:  una chica canadiense de padres chinos que enseñaba inglés en Kanazawa. Un amor de chica, el propietario del albergue de Kyoto, ¡que me reagló fruta! (dioses, fue muy emocionante), y la mujer que alojaba a perros callejeros en Ueda. Vivía allí en la casa de su abuela (una casa del siglo 19, samurai total. que no tenía calefacción - al ir al baño hacías vaho... -) que me invitó a un onsen (baños al aire libre), una experiencia única. También me llevó a una fortaleza de ninjas. Si bien es cierto que la mujer me dijo cuando contactamos por internet para el CouchSurfing, me comentó que era periodista... ¡luego resultó que escribía sobre el tarot! "¿Un reportaje sobre el tarot?", pregunté. Obviamente no, la mujer era quien escribiía el tarot de yahoo.jp . Todo esto sumado a que ella apenas hablaba inglés, ni yo japonés, fue una experiencia cuanto menos singular. Añadido a esto, le trajeron dos pomeranian que habían abandonado y llamamos a uno Pepe. Risa, tras risa, imaginaos.


Jardines de Kanazawa

Casa samurai de Kanazawa... un distrito para perderse

¡Inmersión total en el pasado!

Qué romántico...

Si alguna vez tengo un jardín, es NECESARIO que tenga un árbol de momiji. Esos tonos rojos son espectaculares

Como quien no queire la cosa, te encuentras mini-onsen para los pies (agua caliente y relajante, que se agradece) en medio de Takayama

En el pueblito, en medio de los Alpes japoneses. ¿Diferencias con Tokyo?

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