Y como venimos haciendo estos días, en vez de remolonear , nos levantamos y nos pusimos en marcha después de una agradable ducha de 5 minutos (para salvaguardar el habitat de MIyajima. En serio te dejaban 5 minutos y el agua se cortaba, pero gracias a los dioses, tenías una cuenta atrás muy mona en el panel de la ducha que te iba indicando).
Por suerte, o por desgracia, nuestro amigo Sinji ya no estaba, pero qué se le iba a hacer. Nosotros dejamos las mochilas bien guardaditas y nos fuimos pa'l ferry.
El ferry era unos de estos señores barcos que te llevan hasta la isla de Miyajima, que está justo en frente de Hiroshima. La mayor gracia de la isla, a parte de los ciervos (probablemente exportados desde Nara, es el gran Toori rojo y varias cosicas más como un templito sobre el mar, una biblioteca sintoísta o un monte con ríos y teleférico incluido.
Bueno, pues cogimos el ferry y dos batidos para desayunar y nos plantamos en el islote como buenos domingueros.
Como el pueblito se nos quedó pequeño en seguida, tiramos pa'l monte... Esquivando coches (parece que las bicis aquí no se llevan tanto) y a un niño que iba corriendo cuesta arriba (cuando yo ya estaba en las últimas) (no quiero saber desde dónde narices venía corriendo). Y tras los dos kilómetros cuesta arriba y buscando Momiji, nos desmotibamos (porque el Momiji saldrá en un mes o dos semanas, que está todo mu' fresco aún) y tiramos pa'bajo.
Y tras pasar la mañana entre ciervos, árboles con no momiji y radiactividad plena, nos fuimos dirección Hiroshima. No sin antes declinar la entrada a un templo por pagar, hábito que mantendremos en el futuro, no sontando un yen. (¡Arriba la cofradía del puño cerrado!)
Hiroshima no es tan feo como lo pintan- Es una ciudad nueva, tranquila, nueva... Parece que unos cuantos arquitectos se pusieron de acuerdo para rehacerla, todo "vanguardista" y tributando en cada esquina al desastre de 1945. Pero vamos, que no es para tanto, no nos cruzamos con nadie con 3 cabezas, ni perros verdes...
Ilusionados subimos otro montecito para ir a una Libreria de Manga con la que quedamos bastante maravillados. Y también estuvimos andando un largo, largo rato por una avenida bastante mona, donde obreros estaban adornando árboles, arbustos y todo lo que se pusiera en su camino para disfrutar Halloween como todo niños japonés merece.
Llegamos al Parque de la Paz... y bueno, a mí personalemente me parece un gesto un poco feo cuando los guiris se hacen fotos delante del monumento en plan ¡eh, estado aquí! Pero bueno... es lo que tienen estas ciudades, que uno no sabe lo que es de verdad, qué es reconstruido o qué no.
Un poquito más adelante, encontramos la escultura de la niña de las garzas. Carlos, te comento, que te vemos interesado en estas cositas. Cuenta una leyenda japonesa que si haces 1000 garzas de origami (si no recuerdo mal) se te cumple un deseo.Pues bien, tras caer la bomba nuclear sobre Hiroshima, hubo una niña que se puso bastnate pocha (Tú como médico en potencia sabrás todas las cosas que estos sucesos dan lugar).Bueno, pues ella comenzó a hacer grullas de origami para lograr que su deseo se cumpliera... Pero la pobre niña se murió. Así que sus amiguitos acabaron las garzas que le quedaban para llegar a las mil.
Ahora los niños japoneses hacen garzas y las traen al monumento en memoria de la japonesita dulce.
A mí me hacía mucha ilusión dejar una garza allí, pero no encontraba el lugar. De repente, parecimos caerles en gracia a un grupo de 4 japonesas (¡vaya 4 qué casualidad! -es pura ironía, ya halaremos de ello en algún momento) y nos dijeron algo en inglés. Les comentamos que queríamos dejar una pajarita donde se solía hacer (yo creía que habría un altar o un lugar con cientos de pajaritas. Y como el inglés no es lo que a los japoneses mejor se los da, pues nos llevó a la tienda de souvenirs (qué graciosos, hacer souvenirs con algo tan trágico como una bomba nclear o papel de origami...) a pedir papel. Ya al final, la mujer nos entendió, porque nosotros ya teníamos papel, pero nos faltaba el lugar.
Lo gracioso fue cuando la mujer de la tienda nos regaló unas cuantas hojitas para hacer origami (y eso que las vendían, por muy malas que fueran).
Cuando volvimos al grupo de las tres japonesas restantes, y yo medio haciendo el origami se entusiasmó la maja y otra. Eso sí, su pajarita era un tanto diferente a la que yo sé ahcer, así que me la fue deshaciendo apra ver qué me faltaba para que fuera una pajarita 100% japonesa...
Pasado este trance, y como no llegamos a comprender dónde narices podíamos dejar sendas pajaritas, el bueno de Dani optó por tirarlas al río como se ahce con los farolillos en memoria de las víctimas el 6 de agosto de cada año. Así que eso hicimos, y las dos pajaritas habrán llegado ya al mar.
También fue ese día en Hiroshima cuando estuvimos junto a un estadio de Baseball, comimos onigiri por primera vez (típica bola de arroz con alga), y diversas cosas...
Y cuando lo vimos oportuno, decidimos poner rumbo a Osaka, pero esa oscura y truculenta historia de cómo la muerte nos persiguió en la ciudad de los neones, la cuenta Dani.
He estado espesa, lo sé, pero estoy tumbada en la cama y me está entrando una pachorra terminal.
Anexo de Dani: Yo soy de un barrio chungo, obrero y multicultural.Es por ello que estoy capacitado para relatar nuestro tortuoso aterrizaje en lo que llamaremos "Osaka, portal del infierno".
La noche se había apoderado del cielo nada más bajar del Shinkansen.En la estación , una sensación de soledad y sombrío pesimismo poseía a los millares de trabajadores que volvían a casa, pero que ha diferencia de Tokyo no vestían traje, sino chandals de yonkies. Siguiendo a ese ejercito de autómatas tomamos la linea circular del metro que daba en nuestra albergue, casualmente la otra punta de la ciudad.Dentro del vagón caras sombrías que en contadas ocasiones mostraban sonrisas congeladas que se tornaban muescas de dolor interior. Yo sé que estamos en el camino del averno pero me consuelo observando la cara de Beatriz con su ingenuidad de serie. Llegamos a la estación que parece una isleta iluminada en la opaca negrura de la linea metropolitana. Agarramos nuestras pertenencias y llegamos a la calle. Decir que uno es el borracho del pueblo es una cosa, y decir que este es un pueblo de borrachos es otra.Esta segunda acepción se adapta a la fáuna humana de la zona(y no era cosa de la noche que a la mañana siguiente estaba igual).Como siempre contabamos con un mapa que no se imprimió bien(el mismo que nos había perdido por las calles de Tokyo y Kyoto), solo que esta el que fuese nuestro aliado, el día con su brillo, había pasado a ser nuestro peor enemigo.La hora 21:00 aqui es como las 00:00 españolas y en ese momento es cuando los vampiros, los hombres lobos, los violadores y alberguistas que han expulado por hacer ruido en su habitación, la peor calaña. Recorrimos una calle siendo observados por todos los autóctonos que nos cruzamos notando como el viento nos avisa de que nuestro destino va a ser terrible si no nos apresuramos.Como el mapa era demasiado críptico decidimos poner el ordenado donde el mapa estaba más detallado.Cual sería nuestra sorpresa cuando descubrimos que la batería ha fallecido y nos vemos rodeados por viejecitos borrachos que bailan a nuestro alrededor una danza de terror y lujuria.Les tiramos galleas a los ojos y huimos.Al tomar una calle un grupo de pequeños mafiosos nos observan y decidimos tomar el siguiente desvío.Allí un psicópata con cara y pinta de persona normal pasa a nuestro lado sin hacernos nada. Volvemos sobre nuestro pasos porque a más avanzamos más notamos el olor a muerte. Bea ya no sonrie y yo ya no tengo problemas de evacuación(pero si un pequeño problema colgando del calzoncillo).
Ya toda la calle esta al tanto de nuestro miedo, de nuestra desesperación y de que estamos más perdidos que un hijoputa el día del padre. Corremos a la desesperada cegados por las lágrimas cuando nos topamos con un tipo que nos quiere ayudar espontaneamente.SALVADOS...o no tanto.Ese hombre que nos iba a guiar al albergue nos mete por un callejón y allí nos entrega en manos de otro perturbado que se relame mientras nos lleva a un lugar horrible(fijo que nos extirpan los bazos y los venden en el mercado negro).Su sorisa da miedo, su mirada da miedo, su pose da miedo y su albergue, que a la vez es el nuestro da ascazo ¬¬ salvados...La habitación huele a desagüe, las paredes tiene el color de un desagüe y quizás un desagüe estuviese menos húmedo. Queríamos haber salido a dar una vuelta, pero el miedo nos tenía inmóvilizados recapacitando sobre la suerte que habíamos tenido de encontrarnos con aquel hombre.El día ha sido largo y tal cual estamos de pie quedamos petrificadamente dormidos.
Elige tu aventura:
Si crees que soy un exagerado y prefieres que siga hablando de caca más en profundidad vuelve a leerte el relato de mi odisea por un W.C,que procuraré tener más material para contar en breve sobre el maravilloso mundo de las defecaciones.
Si crees que soy un objetivo narrador de los hechos despues de que hayas llorado un rato por nuestra mala suerte pasa al siguiente relato para comprobar que estamos vivos.
Por suerte, o por desgracia, nuestro amigo Sinji ya no estaba, pero qué se le iba a hacer. Nosotros dejamos las mochilas bien guardaditas y nos fuimos pa'l ferry.
El ferry era unos de estos señores barcos que te llevan hasta la isla de Miyajima, que está justo en frente de Hiroshima. La mayor gracia de la isla, a parte de los ciervos (probablemente exportados desde Nara, es el gran Toori rojo y varias cosicas más como un templito sobre el mar, una biblioteca sintoísta o un monte con ríos y teleférico incluido.
Bueno, pues cogimos el ferry y dos batidos para desayunar y nos plantamos en el islote como buenos domingueros.
Como el pueblito se nos quedó pequeño en seguida, tiramos pa'l monte... Esquivando coches (parece que las bicis aquí no se llevan tanto) y a un niño que iba corriendo cuesta arriba (cuando yo ya estaba en las últimas) (no quiero saber desde dónde narices venía corriendo). Y tras los dos kilómetros cuesta arriba y buscando Momiji, nos desmotibamos (porque el Momiji saldrá en un mes o dos semanas, que está todo mu' fresco aún) y tiramos pa'bajo.
Y tras pasar la mañana entre ciervos, árboles con no momiji y radiactividad plena, nos fuimos dirección Hiroshima. No sin antes declinar la entrada a un templo por pagar, hábito que mantendremos en el futuro, no sontando un yen. (¡Arriba la cofradía del puño cerrado!)
Hiroshima no es tan feo como lo pintan- Es una ciudad nueva, tranquila, nueva... Parece que unos cuantos arquitectos se pusieron de acuerdo para rehacerla, todo "vanguardista" y tributando en cada esquina al desastre de 1945. Pero vamos, que no es para tanto, no nos cruzamos con nadie con 3 cabezas, ni perros verdes...
Ilusionados subimos otro montecito para ir a una Libreria de Manga con la que quedamos bastante maravillados. Y también estuvimos andando un largo, largo rato por una avenida bastante mona, donde obreros estaban adornando árboles, arbustos y todo lo que se pusiera en su camino para disfrutar Halloween como todo niños japonés merece.
Llegamos al Parque de la Paz... y bueno, a mí personalemente me parece un gesto un poco feo cuando los guiris se hacen fotos delante del monumento en plan ¡eh, estado aquí! Pero bueno... es lo que tienen estas ciudades, que uno no sabe lo que es de verdad, qué es reconstruido o qué no.
Un poquito más adelante, encontramos la escultura de la niña de las garzas. Carlos, te comento, que te vemos interesado en estas cositas. Cuenta una leyenda japonesa que si haces 1000 garzas de origami (si no recuerdo mal) se te cumple un deseo.Pues bien, tras caer la bomba nuclear sobre Hiroshima, hubo una niña que se puso bastnate pocha (Tú como médico en potencia sabrás todas las cosas que estos sucesos dan lugar).Bueno, pues ella comenzó a hacer grullas de origami para lograr que su deseo se cumpliera... Pero la pobre niña se murió. Así que sus amiguitos acabaron las garzas que le quedaban para llegar a las mil.
Ahora los niños japoneses hacen garzas y las traen al monumento en memoria de la japonesita dulce.
A mí me hacía mucha ilusión dejar una garza allí, pero no encontraba el lugar. De repente, parecimos caerles en gracia a un grupo de 4 japonesas (¡vaya 4 qué casualidad! -es pura ironía, ya halaremos de ello en algún momento) y nos dijeron algo en inglés. Les comentamos que queríamos dejar una pajarita donde se solía hacer (yo creía que habría un altar o un lugar con cientos de pajaritas. Y como el inglés no es lo que a los japoneses mejor se los da, pues nos llevó a la tienda de souvenirs (qué graciosos, hacer souvenirs con algo tan trágico como una bomba nclear o papel de origami...) a pedir papel. Ya al final, la mujer nos entendió, porque nosotros ya teníamos papel, pero nos faltaba el lugar.
Lo gracioso fue cuando la mujer de la tienda nos regaló unas cuantas hojitas para hacer origami (y eso que las vendían, por muy malas que fueran).
Cuando volvimos al grupo de las tres japonesas restantes, y yo medio haciendo el origami se entusiasmó la maja y otra. Eso sí, su pajarita era un tanto diferente a la que yo sé ahcer, así que me la fue deshaciendo apra ver qué me faltaba para que fuera una pajarita 100% japonesa...
Pasado este trance, y como no llegamos a comprender dónde narices podíamos dejar sendas pajaritas, el bueno de Dani optó por tirarlas al río como se ahce con los farolillos en memoria de las víctimas el 6 de agosto de cada año. Así que eso hicimos, y las dos pajaritas habrán llegado ya al mar.
También fue ese día en Hiroshima cuando estuvimos junto a un estadio de Baseball, comimos onigiri por primera vez (típica bola de arroz con alga), y diversas cosas...
Y cuando lo vimos oportuno, decidimos poner rumbo a Osaka, pero esa oscura y truculenta historia de cómo la muerte nos persiguió en la ciudad de los neones, la cuenta Dani.
He estado espesa, lo sé, pero estoy tumbada en la cama y me está entrando una pachorra terminal.
Anexo de Dani: Yo soy de un barrio chungo, obrero y multicultural.Es por ello que estoy capacitado para relatar nuestro tortuoso aterrizaje en lo que llamaremos "Osaka, portal del infierno".
La noche se había apoderado del cielo nada más bajar del Shinkansen.En la estación , una sensación de soledad y sombrío pesimismo poseía a los millares de trabajadores que volvían a casa, pero que ha diferencia de Tokyo no vestían traje, sino chandals de yonkies. Siguiendo a ese ejercito de autómatas tomamos la linea circular del metro que daba en nuestra albergue, casualmente la otra punta de la ciudad.Dentro del vagón caras sombrías que en contadas ocasiones mostraban sonrisas congeladas que se tornaban muescas de dolor interior. Yo sé que estamos en el camino del averno pero me consuelo observando la cara de Beatriz con su ingenuidad de serie. Llegamos a la estación que parece una isleta iluminada en la opaca negrura de la linea metropolitana. Agarramos nuestras pertenencias y llegamos a la calle. Decir que uno es el borracho del pueblo es una cosa, y decir que este es un pueblo de borrachos es otra.Esta segunda acepción se adapta a la fáuna humana de la zona(y no era cosa de la noche que a la mañana siguiente estaba igual).Como siempre contabamos con un mapa que no se imprimió bien(el mismo que nos había perdido por las calles de Tokyo y Kyoto), solo que esta el que fuese nuestro aliado, el día con su brillo, había pasado a ser nuestro peor enemigo.La hora 21:00 aqui es como las 00:00 españolas y en ese momento es cuando los vampiros, los hombres lobos, los violadores y alberguistas que han expulado por hacer ruido en su habitación, la peor calaña. Recorrimos una calle siendo observados por todos los autóctonos que nos cruzamos notando como el viento nos avisa de que nuestro destino va a ser terrible si no nos apresuramos.Como el mapa era demasiado críptico decidimos poner el ordenado donde el mapa estaba más detallado.Cual sería nuestra sorpresa cuando descubrimos que la batería ha fallecido y nos vemos rodeados por viejecitos borrachos que bailan a nuestro alrededor una danza de terror y lujuria.Les tiramos galleas a los ojos y huimos.Al tomar una calle un grupo de pequeños mafiosos nos observan y decidimos tomar el siguiente desvío.Allí un psicópata con cara y pinta de persona normal pasa a nuestro lado sin hacernos nada. Volvemos sobre nuestro pasos porque a más avanzamos más notamos el olor a muerte. Bea ya no sonrie y yo ya no tengo problemas de evacuación(pero si un pequeño problema colgando del calzoncillo).
Ya toda la calle esta al tanto de nuestro miedo, de nuestra desesperación y de que estamos más perdidos que un hijoputa el día del padre. Corremos a la desesperada cegados por las lágrimas cuando nos topamos con un tipo que nos quiere ayudar espontaneamente.SALVADOS...o no tanto.Ese hombre que nos iba a guiar al albergue nos mete por un callejón y allí nos entrega en manos de otro perturbado que se relame mientras nos lleva a un lugar horrible(fijo que nos extirpan los bazos y los venden en el mercado negro).Su sorisa da miedo, su mirada da miedo, su pose da miedo y su albergue, que a la vez es el nuestro da ascazo ¬¬ salvados...La habitación huele a desagüe, las paredes tiene el color de un desagüe y quizás un desagüe estuviese menos húmedo. Queríamos haber salido a dar una vuelta, pero el miedo nos tenía inmóvilizados recapacitando sobre la suerte que habíamos tenido de encontrarnos con aquel hombre.El día ha sido largo y tal cual estamos de pie quedamos petrificadamente dormidos.
Elige tu aventura:
Si crees que soy un exagerado y prefieres que siga hablando de caca más en profundidad vuelve a leerte el relato de mi odisea por un W.C,que procuraré tener más material para contar en breve sobre el maravilloso mundo de las defecaciones.
Si crees que soy un objetivo narrador de los hechos despues de que hayas llorado un rato por nuestra mala suerte pasa al siguiente relato para comprobar que estamos vivos.
El 5º dia ha sido verdaderamente terrorifico.Espero que el reto del viaje os compense con creces este mal sabor de boca que os ha dejado Osaka. cuidaros mucho.Si necesitais algo sadeis que estamos siguiendo con mucho cariño y muy de cerca vuestro viaje.Muchuos besos.Disfrutar.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMe alegro que salierais con vida de aquel auténtico circo del terror. Nunca, ni siquiera con los libros de "Pesadillas" que ahora aterrorizan a mi sobrino lo había pasado taan mal como con ese relato...
ResponderEliminarNo creo que Dani sea el objetivo narrador, pero como le conozco bastante bien, me creeré su historia y la recompondré a mi estilo, según yo crea que ha modificado, porque la otra opción es volver a hablar de heces... y mira, prefiero nuevas aventuras. Por cierto, los onigiris no te van a ayudar mucho en tus problemas defecatorios...
seguid pasandolo genial!
PD: gracias Bea por el dedicado apunte místico, me ha encantado ^^
la verdad es que no os podeis quejar del viaje, os está pasando de todo
ResponderEliminarun abrzo
papa
seguimos vuestra aventura seguir pasandolo bien
ResponderEliminarnosotros en Gredos con la familia lo pasamos muy
bien un beso.
la botija