miércoles, 12 de septiembre de 2012

Días recreativos

Estos días días he vuelto a los recreativos. Unos recreativos que hubiera soñado, en parte, tener en España. Digo en parte, porque son un verdadero vicio.
A mí me gustan los Taiko porque el juego me gusta, pero no pruebo juegos que no conozco porque sería tirar el dinero (hasta que te haces con el control, que si eres una parda jugando... etc). Pero he descubierto los Purikura (máquinas donde te haces fotos que luego retocas y se imprimen en el momento). Y me encantan.

Todo comenzó porque quedé con mi amigo de japo, Jesús. Jesús, a su vez, conocía a dos chicas que estaban aquí ahora. Así que quedamos aquí los cuatro.
Nos vimos en Shibuya, el gran cruce abarrotado de gente cada vez que el semáforo se pone en verde. Un increible lugar que ver. Lleno, además, de luces de las pantallas que están plantadas en las paredes de los edificios y carteles gigantes y ... esas coas que te dejan ciego casi. Esas cosas que producen la contaminación lumínica total de esta ciudad...
Pues ahí habíamos quedado.

Estatua de Hachiko. El perro que esperó la vuelta de su amo...




Eso ha sido una pausa de reflexión. Mi reflexión trata sobre lo que contaros. Han sido dos días divertidos y contarlo puede ser muy largo... ASí que lo resumiré mucho. Mucho.

Estuvimos dando una vuelta los cuatro (estábamos en el punto en el que había quedado con Jesús y con dos amigas suyas) y acabamos, tras tomar un batido, en unos alones recreativos llenos de máquinas genialísimas y de todos los tipos que el cerebro pueda imaginar. ¡Taiko! Llevaba dos años sin jugar al juego. Me encanta, ¡en serio! La primera toma de contacto fue uhhh, no conozco las canciones. Pero a la siguiente canción tuve un "furu conbo" (Full Combo -Combo total - ) y la amiga de Jesús jugaba muy bien, así que nos regalaron otra canción.

¡Taiko!
De ahí pasamos a los purikura. Son unas máquinas donde entras a hacerte fotos. Un fotomatón que te saca medio cuerpo, o el cuerpo entero, o la cara... Puedes elegir cómo quieres que tengas el tono de la piel (más o menos moreno) y te "alisa" la piel por si hubiera alguna imperfección. Por si fuera poco, te agranda los ojos (como un besugo) si así lo quieres. Así que entras, te haces tu sesión de 6 foticos y luego a l amáquina del retoque. Eliges mil y una mierdas  historias que poner... Letritas, escribir, sellitos con caritas, corazones, brilli brilli hortera, fondos, maquillaje, pestañas postizas... ¡un increible abanico de posibilidades! y al final de la cadena te imprimen las copias necesarias... Increible... Pero me ha encantado...
Un fotomatón lleno de flashes...

Después le pones tonterías varias

 
¡y al final se imprimen!

Hoy, nos hemos vuelto a encontrar Jesús, Reme y yo en Akihabara.
Akihabara está cerca de aquí. Muy cerca. 15 minutos, aunque los japoneses (no todos, claro) se  obsesionan en ir en metro o tren hasta allí (una parada).

En Akihabar, que seguro conocéis por las luces, cartelitos de neones, chicas disfrazadas de... lolitas para vosotros., maid para los japos. Ahí nos hemos visto.
Hemos entrado al edificio de Sega a hacernos, de nuevo, unas purikuras (esto va a engancharme, dioses) ¡pero nos dejaban disfraces! Así que hemos pasado un par de veces. ¡Muy divertido todo! Los vestidos de tallas tísicas para japonesas... A mí la cremallera no me cerraba, pero l aparte de arriba me estaba bien... Cuerpos... un poco delgaduchos los de la media... aunque yo tampoco estoy en la media, vale.
Con uno de los disfraces
Y por si eso fuese poco, hemos acabado los tres en un karaoke de esos en los que te dan una salita para el grupo. Aislado con las canciones que elijas. La verdad que todo un lujo. Entretenido el asunto.

en pleno Akihabara...





Siento ser cada vez más escueta, pero me pongo a escribir esto a horas intempestivas y me dejo detalles como el de la lavandería. Espero acordarme mañana y contároslo. Todo genial, nada desteñido, seco en una tarde.


Una se va a la cama no sin antes dejaros una sesión de fotos

Ashita matta ne ♫ ~







3 comentarios: