Tras dormir a pierna suelta (qué suerte tengo con el jet-lag que no ha hecho presencia en el viaje) he amanecido con ganas de andar. La idea era visitar el cementerio de Forever Hollywood. La verdad es que en Londres vi que resultaban visitas interesantes, y como en Japón tampoco me defraudó, me planteé la visita de hoy como algo diferente hasta que Eva aterrizara.
Tras una caminata de una media hora desde el albergue y con la radio americana en los oídos he llegado hasta el punto señalado en el mapa. Me ha dejado un tanto fría. Bien es cierto que sin un plano del sitio, es difícil encontrar a gente como Hitchcock, pero por otra parte no era nada del otro mundo (escultóricamente hablando) aún habiendo lápidas y tumbas de finales del XIX. Lo que sí me ha llamado la atención es que colindante estaba el estudio de la Paramount y se podía ver, no sólo el "típico tanque de agua", sino unas paredes de decorados exteriores.
Visto lo visto, lo mejor era ir a Santa Mónica a comer en la playa.
Sigo pensando en lo verdaderamente cómodo que es el transporte público en LA. Obviamente tendrá que serlo a la par que cómodo si no quieres que tus convecinos vayan a por el pan en coche (que lo hacen). De esta manera, cogí un metro hasta el centro y de allí a la mismísima playa. Todo un lujo.
Por desgracia el día no acompañó y antes de ir al aeropuerto a por Eva sólo pude darme un paseo por la arena. El muelle de Santa Mónica con su noria, su restaurante de Forrest Gump... Muy mono, pero cierto es que hubiera sido mejor si el sol hubiera acompañado.
Una vez que nos encontramos Eva y yo (que tensión porque a mí se me acababa la sesión WiFi del aeropuerto y ella no salía del avión), cogimos un autobús que nos llevaba hasta la empresa de coche de alquiler. Bueno... Menuda vuelta por el aeropuerto. Tanta que volvimos a la terminal donde había aterrizado Eva minutos antes. Otra aventura para contar, sumada al trasiego que supuso hacer los papeles del alquiler.
Una vez con nuestro super Nissan fuimos al Getty Museum. Una verdadera pasada en cuanto a mirador y jardines se refiere. En cuanto a colección... Poco podemos decir porque no nos dio tiempo a entrar. Una cena rápida y a dormir, era la idea. Pero América nunca deja de sorprenderte, amigo, y esta noche nos dejó una convención low raider en la puerta del albergue.
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