Hoy sí que sí hemos comenzado nuestro road trip. Maletas preparadas, cargador del móvil, GPS y unos asientos cómodos para los cientos de kilómetros que van a soportar nuestros culitos de bebés en ellos.
Es llamativo la cantidad de coches que hay en todos lados. ¿No son capaces de salir a la esquina a comprar una revista sin él? Está visto que no. De hecho, ayer vi a una chica con sus gafas de sol y su pelo alisado conduciendo un cochazo tuneado, con llantas rosas y un vinilo en las ventanillas de detrás donde se leía su perfil de Instagram y un icono de la red social. Fascinante.
Nuestra primera parada ha sido Santa Bárbara, un pueblito fundado por españoles y que es una monada (el centro). No penséis que está tal y como un día se levantó. El estilo me recuerda más a lo que encuentras dentro del parque de la Warner, pero hemos encontrado ciertos edificios antiguos que merecían mucho la pena. Para no romper el espíritu de los primeros pobladores de la tierra acabamos comiendo en un restaurante criollo. ¡Menudo descubrimiento, qué cosa tan rica! Lo que sí que sí ha sido impresionante ha sido la compra que hemos realizado en Levis.
A mí me han dicho que en julio lo normal es que en este hemisferio haga calor, y la televisión lo que me ha enseñado de California son chicos y chicas buenorros haciendo surf y tomando el sol en las playas. Pues no parece que ninguna de las dos situaciones se haya conjugado... Y yo, feliz de mí he venido con unos leggings "just in case". Pues sí, ya te digo yo que sí se va a dar el caso y en Frisco que hace fresco... Pues más.
Así que hemos visto que había rebajas y nos hemos planteado coger unos. Pero claro, nos han plantado en la cara vaqueros por 20 euros y hemos pensado, pues sí que hay rebajas, sí. Vamos, que no vamos a pasar frío en San Francisco ya, que no os preocupéis.
Lo que no ha sido tan fácil de encontrar ha sido la crema de protección. A mí parece que se me va a caer la nariz de lo morena que está, vamos, como cuando uno va a esquiar. Un dálmata parezco. Y no era plan de seguir con esta moda absurda, así que hemos ido a buscar una tienda/farmacia. Increíble. Una sola crema solar en un local grande, pero tenías pastillas para todas las.enfermedades habidas y por haber.
Decía Astérix de los galos, menos mal que no cruzaron el charco. Tremendo.
Ya en la playa hemos tenido dos sucesos llamativos. Hemos encontrado petróleo, o éste nuestros pies. Menudo asco, se nos pegaban luego las plantas a las zapatillas, tremendo. No sabemos si quemar las toallas, cortarnos los pies o simplemente aceptar nuestro fatídico destino.
El otro suceso ha ocurrido en un momento en el que yo dormitaba (Eva ha confirmado que yo he dormitando en todo momento según me he tumbado sobre la playa) y pensaba... En este país con costumbres tan raras, ¿Cómo verán lo de hacer topless? Pues ya me ha confirmado Eva que muy mal, que está hiper prohibido a nivel federal. Vamos, que pasas la noche en la cárcel. Y
Y ha sido en ese preciso momento en el que yo, tumbada boca abajo, tenía el bikini desabrochado y se ha acercado un vigilante de la playa. Uno de estos rubitos rizado, tabla y bañador rojos. Ale, ya nos van a llamar la atención, hemos pensado. Pues no, venía a pedirnos el teléfono, pero se ha inventado la siguiente excusa "chicas, podéis quedaros todavía , pero yo ya me voy". Increíble. El socorrista avisa a cada uno de los bañistas para decirles que se pira, que se acaba su jornada laboral. No me imagino yo a uno en Málaga haciendo lo propio.
De nuevo a nuestro querido Nissan otra horita para llegar a Morro Bay. Un pueblito enano que tiene turismo, según nuestra deducción, porque está a medio camino entre San Francisco y Los Ángeles. Un buen punto de parada, vamos. Que tiene un peñón bonico para ver el atardecer, que si tiene leones marinos en el puerto... Pero ya. Y será que no hay puntos en la costa oeste con leones marinos y peñones para ver atardeceres.
Ahora ya toca meterse en la ducha a intentar sacar el petróleo estadounidense de las plantas de los pies y meterse a dormir.
Mañana llegaremos a Frisco por la tarde, pero pararemos en Monterrey y quizá algún punto del Big Sur. Por desgracia hace poco más de un mes un deslizamiento de tierra tapó parte de la carretera y ha quedado inutilizada, así que no podremos ir por la costa. Otros encantos veremos, no os preocupéis.
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