jueves, 22 de julio de 2010

Cómo P. llegó a la vida


Si un miércoles tienes que ir al Consulado chino de Madrid... quédate en casa viendo la liga jalapeña de carreras de babosas rosas... será más productivo


Como ser con grandes faltas de conocimiento sobre el mundo y la vida cotidiana, creía que con el pasaporte ibas "felizmente" a cUasi cualquier lugar del globo terráqueo.

Mi pobre pasaportillo nació un día de sol. Según las previsiones, llegaría al mundo alrededor de las 11:35 a.m (antes de merendar, como bien dicen en la T.I.A). Contenta porque, gracias a los dioses mayas, muy amablemente me habían concedido un huequito en una comisaría de Talavera de la Reina el día 28 de junio (porque en toda la Comunidad de Madrid no me lo podían hacer hasta el 6 de julio... Pero ese no es el caso).

Total, que alegre me dispuse a aguantar junto con Co (mis allegados saben quien es... y creo que el blog sólo lo leen mis allegados, como mucho) la cola para recibir con cariño y amor a "Pasaporte" (a partir de ahora, P.). Y estuvimos aguantando, y aguantando... la gente pasaba... a unos pobres chinos les cerraron las puertas en las narices (una, que se fija en un par de chinillos... Nunca sabes si tienen algún buen contacto entre 1.300 millones restantes...). Total, que ya era el mediodía en punto (o no, depende de si estamos en horario de verano, invierno... y alineados con la constelación de Casiopea) y allí P. no llegaba. Para mi asombro, mi cita había sido cancelada no sé cómo...
A parte de casi echarme a llorar (literalmente..todo se quedó en el CASI) porque necesitaba el pasaporte ese día sí o sí, comencé a pedir de rodillas (de forma no literal) a las funcionarias con caras de perro que me hicieran un huequín... Y aceptaron gracias a "Chulthu misericordioso que siempre estás en nuestros corazones".
Así que, con retraso, P. llegó al mundo un caluroso 28 de junio.


El siguiente paso fue pedir un visado.
Si lo pedís a China... como es el caso presente... No se os ocurra ir al Consulado un miércoles (a menos que hagas cola a lo hippie unas cuantas
horas -con guitarrita y todo-). Id un lunes o un viernes, que es cuando abren (dicen que a mediados de agosto comenzarán a abrir todos los días, porque es desastroso, pero ya.. como que me da casi igual).
Hombre, llegar, rellenar la solicitud, pegar tu cara fotografiada en el papel, esperar una cola y largarte en poco más de dos horas, no es inhumano, pero sí un tanto agotador.

Existen, en esos momentos, varias vías de escape y de alienación: un libro (que no lo llevaba conmigo), música y cascos (rezas que no se acabe la escasa batería hasta llegar, al menos a dos paradas de metro de tu casa), juegos en el móvil (que a los diez minutos, cuando no son los de la N-Gage, pues cansan), un cubo de Rubick (que está bien las tres primeras veces)... y el entretenimiento máximo: buscar las diferencias.

Cuando tienes a más de 100 chinos alrededor, el juego de buscar diferencias es divertido. Aunque es cierto, que eso, en los '90, cuando los chinos parecían todos iguales, molaba más. Ahora más que a jugar a diferenciarlos, que al fin y al cabo no es demasiado dificil (aunque habría que destacar algunos casos...), pues te pones a otear el horizonte... Y sí, al menos 2 chinos vi con los que dije "¡ójala me pudiera alegrar la vista con los chinos de mi barrio así, majo!".

Pero dejando a un lado los chinos majos (que yo he descubierto hace nada a Xabi Alonso -con barba- y con ese tengo para una temporada), es un poco rollo eso del visado.
Que si cuánto tiempo vas a estar, que si cuándo entras, que si cuándo sales, que si vas a trabajar, de turismo, a estudiar, de empresario.. bla bla bla... y luego otros 30 euros de visado (que no lo he dicho, pero el pasaporte son 20 eurillos "de nada"). Y encima se quedan con P. (en plan rehén y eso).

Y una semana de espera. Eso sí, a la semana (véase un día como hoy a las 12:17 horas a.m) llegas, pagas religiosamente, o laicamente (a gusto del consumidor) tus 30 ouyuan (€ en cristiano) en la ventanilla 8 y en la 9 te escupen a P. con un Visado-pegatina, pegado en la página 18.
¿por qué en la 18? Eso mismo me pregunto yo... Ya podía haber sido en la 8 , que es el número chino de la suerte...

Y esa es la increible y breve, pero verdadera historia de P.

Aunque he de destacar que lo mejor del Consulado fueron dos chinitas gemelas de un par de años. Ya sé una cosa. No quiero una chinita. Pero sé otra mejor: quiero un par. (¡dioses! Suena super mal, en plan: dame un cuarto y mitad de patatas...)

Y otra cosa, ni tengo cubo de Rubick ni sabré pasármelo nunca sin hacer trampas


Por cierto... no quiero alarmar a nadie... La hora de publicación está con Beijing... no escribo a horas tan horribles xD

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