La mañana de este día comienza de una bonita forma...
Yo, bea, 22 años, Leo, Dragón y O+; me levanto (como normalmete hago todos los días) y según salgo de la habitación, veo a la "mujer que no se entera del nodo" limpiando un water con toda la naturalidad del mundo. Y para nuestra gracia, no sólo había un water en el lugar, sino ¡tres! ¬¬ Sí, el inglés no lleva a ninguna parte y esta mujer no merece seguir con vida.
Arrepinplamos con nuestras cosas hacia la estación de Kyoto para ir hacia Nara, un lugar con cierviños de lo más mono. Al parecer los ciervos en cuestión son mensajeros de los dioses, así que son bichos totalmente salvajes vagabundeando por ahí, básicamente, pero muy monos ellos (o kawaii como dicen por aquí), no hay que olvidarlo.
Decidimos, antes de coger el tren, comprar fruta. Y, señores, aquí la fruta es peor que la carne de Kobe (que cuesta como y pico mil el kilo), parece que no hya un árbol de fruta en acres a la redonda. Y lo mejor de todo, aquí las cosas se venden por pieza, y no por kilo... mucha tecnología, pero no saben lo que es una balanza.
Si nosotros nos quejábamos cuando el euro redondeaba, pues esto es algo así. Si en otro país el plátano cuesta X el kilo, pues aquí redondean a X la pieza, que es más fácil de contar... Suponemos.
En fin, que cogimos un tren hacia Nara, no sin antes dejar nuestras jorobas de 10 kilos en la estación tras encontrar unas taquillas provistas de "sistema antiatentados" (la historia la cuenta Dani luego, que tiene mucha más gracia que yo).
Y así llegamos al pueblito de los mensajeros de los dioses. Vimos gorritas amarillas (se da por hecho que debajo de ellas hay niños estudiantes enanos, y graciosísimos) y una niña con unos calcetines hasta las rodillas que eran del color de su carne y con un estampado raro (el efecto era que la niña tenía unas piernas que tenían que estar enfermas, a punto de ser amputadas).
Y Nara, bien, un sitio muy agradable para pasar el día, pero con la sensación de andar por un parque temático. Y es que parece que tienen esta dichosa manía los japonesitos.
La cuestión es que si en, por ejemplo, Nara hay un castillo y un parque natural, ¡pues ponemos catorce templos sintoístas alrededor, a cada cual más nuevo y con menos solera, otros 32 altares con un cascabel para rezar aplaudiendo, y lo mejor de todo, 64 tiendas de souvenirs con motivos ciervales (ciervos de esos monos)!
Y por supuesto, lo más importante, traer ciervos de algún lugar del mundo, enseñarles a que hay que comer de los turistas auqnue no te apetezca nada y estés echando una siesta, porque los turistas son tus amigos.
Y nos fuimos adentrando poco a poco al montecito verde, con sus arbolitos, sus linternitas de piedra... Todo tan ñajo...
Al llegar arriba, o al menos lo más arriba que llegamos, había un templo la mar de bonito con unas vistas de Nara estupendas. Eso sí, tenías que quitarte niños que iban de excusrión como si fuera la plaza mayor el día de nochebuena.... horrible, todo atestado de niños con gorritas gArASiosas...
Y unas mujeres dijeron que Cicuta era muy mona y que Nara era muy tranquilo, no como Tokyo (a eso llegar mi escaso japonés).
A la bajada, ya pensamos que era la hora de comer, así que nos sentamos en un verde prado con verde hierba a comer junto a los niñso de uniforme y sus o-bentos (cajas de comida distribuida por sectores, google imágenes es vuestro amigo para estas situaciones). Y nosotros con nuestros bocatas enormes y los kiwis que valían más que el oro... Eso sí, el pan bimbo de aquí sabe incluso un poco dulce, es una rara sensación al comer un bocata en pan de sandwich dulce... pero te lo comes.
Kyoto, pero como a la vuelta íbamos a pasar otro día por allí, nos dijimos que mejor verlo con más luz y no llegar a Hiroshima a las tantas de la mañana.
Y de nuevo a coger el shinkansen.La verdad es que acabas cogiendole el gustillo a coger una velocidad tan alta al final, y a la puntualidad exquisita que tiene de llegar y de irse (y no sólo el tren bala éste, sino el cercanías, y suponemos que el metro).
Hiroshima... De Hiroshima de noche poco podemos decir, porque según llegamos, fuimos directos al puerto para elucubrar dónde estaba el toori de Itsukushima (el templo de la Isla de Miyajima) que nos pillaba justo en frente del albergue.
El albergue éste, era diferente. Pero no sólo diferente porque al entrar te invitaran a una ¿barbacoa? y tuvieran puesta música variopinta, sino porque encontramos a un tío (el del albergue, obviamente) que hablaba inglés... El tío majete, que se llamaba Shinji, estaba un poco tara'o. Pero tara'o para bien, muy majete y todo eso, y hablaba un inglés como si todos los japoneses englobaran todos sus conocimientos del idioma en un solo tipo. Pero la velociad con la que hablaba y esa carita de " no comprendéis lo que acabo de decir" presente pues... hacía que tuviera una cara de un poco tara'o.
Y poco más del día. A las 9'30 dormidos... bueno, o al menos yo xD.
Anexo de Dani: La neura terrorista ha llegado a Asia. Al entrar al país te pasan una tarjeta en la que amablemente te preguntan si llevas armas o si pretendes realizar alguna acción delictiva.Si algún superterrorista consigue pasar esa criba tan concienzuda llegará al metro, donde habrá de estar preparado para soportar un anuncio televisivo continuo que avisa a los viajeros que si ven algo raro avisen en la estación.Es el auténtico control metódico que ya anunciaba 60 años atrás George Orwel en su libro 1984.Siempre esta vigilado. Pero si por cualquier cosa se aburre de mirar esa pantalla tan inquisidora siempre puede observar la pantalla de al lado en la que anuncian el nuevo videojuego de Kirby para la nintendo Wii o sino ver el anuncio de algo que no acabo de identificar en el que una oveja animada baila un hula-hoop y alecciona a otra más chiquitita. Con tanta dificultad por entrar en la ciudad puede que en susodicho haya desistido de llevar a cabo su atentado contra la torre de Tokyo, pero si no es así se encontrará con el escollo máximo al llegar a la estación central, y nosotros lo vivimos en nuestras carnes. La soleada mañana que nos dirigimos a Nara, Beatriz y yo fuimos a la estación central de Kyoto a depositar nuestras pertenencias en una taquilla para ir más ligeros.Al llegar y ver todos los cajetines cerrados probamos con las más sofisticadas técnicas de desbloqueo tales como meter un poquito los dedos por la endidura de la puerta y tirar, o la siempre socorrida patadita cuando no mira nadie.En ese momento un avispado/precavido/efectivo empleado de la estación se nos acerca.Trás comprobar aterrado nuestra facha de terroristas nos explica que Japón está en estado de alerta (sorpresa) y que por ello no podemos dejar cosas en las taquillas. Yo lo entiendo, si dejo una bomba en la taquilla la estación se viene abajo ¡¡¡10 puntos para la seguridad de Kyoto!!! Seguidamente el tipo nos invita a pasar a una sala acristalada que viene a ser la consigna para guardar equipajes donde dos tios feos nos guardan previo pago la mochila ¿? Ahora es cuando me flojea la lógica de la seguridad nacional.Deduzco que esa habitación acristalada debe estar forrada de adamantium(el metal del exoesqueleto de Lobezno, por todos sabido que es irrompible) y que en caso de reventar allí nuestras bombas la explosión se quedaría en ese habitáculo calcinando la existencia de los tipos feos y salvando al resto de la humanidad¡¡¡Otros 10 puntos de seguridad!! Bien pensado, hay que preservar la vida de los guapos, que aquí escasean. Al final Bea y yo nos abstuvimos de atentar contra nada y tuvimos un bonito campestre día, rodeados, quién sabe, por otros terroristas de vacaciones. Elige tu aventura Si con esta lamentable historia sobre la seguridad en Japón (son demasiado bondadosos) crees que algo huele a podrido aquí vuelve al relato anterior y podrás hacerte a la idea de lo que es que algo (alguien) este realmente podrido por dentro. Si con esta lamentable historia sobre la seguridad de Japón (son demasiado bondadosos) crees que esta gente son más lelos que un ciervo,sigue leyendo que en el próximo relato volvemos a tener a estos simpáticos amiguitos de la familia de los cervidae como protagonistas.
Yo, bea, 22 años, Leo, Dragón y O+; me levanto (como normalmete hago todos los días) y según salgo de la habitación, veo a la "mujer que no se entera del nodo" limpiando un water con toda la naturalidad del mundo. Y para nuestra gracia, no sólo había un water en el lugar, sino ¡tres! ¬¬ Sí, el inglés no lleva a ninguna parte y esta mujer no merece seguir con vida.
Arrepinplamos con nuestras cosas hacia la estación de Kyoto para ir hacia Nara, un lugar con cierviños de lo más mono. Al parecer los ciervos en cuestión son mensajeros de los dioses, así que son bichos totalmente salvajes vagabundeando por ahí, básicamente, pero muy monos ellos (o kawaii como dicen por aquí), no hay que olvidarlo.
Decidimos, antes de coger el tren, comprar fruta. Y, señores, aquí la fruta es peor que la carne de Kobe (que cuesta como y pico mil el kilo), parece que no hya un árbol de fruta en acres a la redonda. Y lo mejor de todo, aquí las cosas se venden por pieza, y no por kilo... mucha tecnología, pero no saben lo que es una balanza.
Si nosotros nos quejábamos cuando el euro redondeaba, pues esto es algo así. Si en otro país el plátano cuesta X el kilo, pues aquí redondean a X la pieza, que es más fácil de contar... Suponemos.
En fin, que cogimos un tren hacia Nara, no sin antes dejar nuestras jorobas de 10 kilos en la estación tras encontrar unas taquillas provistas de "sistema antiatentados" (la historia la cuenta Dani luego, que tiene mucha más gracia que yo).
Y así llegamos al pueblito de los mensajeros de los dioses. Vimos gorritas amarillas (se da por hecho que debajo de ellas hay niños estudiantes enanos, y graciosísimos) y una niña con unos calcetines hasta las rodillas que eran del color de su carne y con un estampado raro (el efecto era que la niña tenía unas piernas que tenían que estar enfermas, a punto de ser amputadas).
Y Nara, bien, un sitio muy agradable para pasar el día, pero con la sensación de andar por un parque temático. Y es que parece que tienen esta dichosa manía los japonesitos.
La cuestión es que si en, por ejemplo, Nara hay un castillo y un parque natural, ¡pues ponemos catorce templos sintoístas alrededor, a cada cual más nuevo y con menos solera, otros 32 altares con un cascabel para rezar aplaudiendo, y lo mejor de todo, 64 tiendas de souvenirs con motivos ciervales (ciervos de esos monos)!
Y por supuesto, lo más importante, traer ciervos de algún lugar del mundo, enseñarles a que hay que comer de los turistas auqnue no te apetezca nada y estés echando una siesta, porque los turistas son tus amigos.
Y nos fuimos adentrando poco a poco al montecito verde, con sus arbolitos, sus linternitas de piedra... Todo tan ñajo...
Al llegar arriba, o al menos lo más arriba que llegamos, había un templo la mar de bonito con unas vistas de Nara estupendas. Eso sí, tenías que quitarte niños que iban de excusrión como si fuera la plaza mayor el día de nochebuena.... horrible, todo atestado de niños con gorritas gArASiosas...
Y unas mujeres dijeron que Cicuta era muy mona y que Nara era muy tranquilo, no como Tokyo (a eso llegar mi escaso japonés).
A la bajada, ya pensamos que era la hora de comer, así que nos sentamos en un verde prado con verde hierba a comer junto a los niñso de uniforme y sus o-bentos (cajas de comida distribuida por sectores, google imágenes es vuestro amigo para estas situaciones). Y nosotros con nuestros bocatas enormes y los kiwis que valían más que el oro... Eso sí, el pan bimbo de aquí sabe incluso un poco dulce, es una rara sensación al comer un bocata en pan de sandwich dulce... pero te lo comes.
Kyoto, pero como a la vuelta íbamos a pasar otro día por allí, nos dijimos que mejor verlo con más luz y no llegar a Hiroshima a las tantas de la mañana.
Y de nuevo a coger el shinkansen.La verdad es que acabas cogiendole el gustillo a coger una velocidad tan alta al final, y a la puntualidad exquisita que tiene de llegar y de irse (y no sólo el tren bala éste, sino el cercanías, y suponemos que el metro).
Hiroshima... De Hiroshima de noche poco podemos decir, porque según llegamos, fuimos directos al puerto para elucubrar dónde estaba el toori de Itsukushima (el templo de la Isla de Miyajima) que nos pillaba justo en frente del albergue.
El albergue éste, era diferente. Pero no sólo diferente porque al entrar te invitaran a una ¿barbacoa? y tuvieran puesta música variopinta, sino porque encontramos a un tío (el del albergue, obviamente) que hablaba inglés... El tío majete, que se llamaba Shinji, estaba un poco tara'o. Pero tara'o para bien, muy majete y todo eso, y hablaba un inglés como si todos los japoneses englobaran todos sus conocimientos del idioma en un solo tipo. Pero la velociad con la que hablaba y esa carita de " no comprendéis lo que acabo de decir" presente pues... hacía que tuviera una cara de un poco tara'o.
Y poco más del día. A las 9'30 dormidos... bueno, o al menos yo xD.
Anexo de Dani: La neura terrorista ha llegado a Asia. Al entrar al país te pasan una tarjeta en la que amablemente te preguntan si llevas armas o si pretendes realizar alguna acción delictiva.Si algún superterrorista consigue pasar esa criba tan concienzuda llegará al metro, donde habrá de estar preparado para soportar un anuncio televisivo continuo que avisa a los viajeros que si ven algo raro avisen en la estación.Es el auténtico control metódico que ya anunciaba 60 años atrás George Orwel en su libro 1984.Siempre esta vigilado. Pero si por cualquier cosa se aburre de mirar esa pantalla tan inquisidora siempre puede observar la pantalla de al lado en la que anuncian el nuevo videojuego de Kirby para la nintendo Wii o sino ver el anuncio de algo que no acabo de identificar en el que una oveja animada baila un hula-hoop y alecciona a otra más chiquitita. Con tanta dificultad por entrar en la ciudad puede que en susodicho haya desistido de llevar a cabo su atentado contra la torre de Tokyo, pero si no es así se encontrará con el escollo máximo al llegar a la estación central, y nosotros lo vivimos en nuestras carnes. La soleada mañana que nos dirigimos a Nara, Beatriz y yo fuimos a la estación central de Kyoto a depositar nuestras pertenencias en una taquilla para ir más ligeros.Al llegar y ver todos los cajetines cerrados probamos con las más sofisticadas técnicas de desbloqueo tales como meter un poquito los dedos por la endidura de la puerta y tirar, o la siempre socorrida patadita cuando no mira nadie.En ese momento un avispado/precavido/efectivo empleado de la estación se nos acerca.Trás comprobar aterrado nuestra facha de terroristas nos explica que Japón está en estado de alerta (sorpresa) y que por ello no podemos dejar cosas en las taquillas. Yo lo entiendo, si dejo una bomba en la taquilla la estación se viene abajo ¡¡¡10 puntos para la seguridad de Kyoto!!! Seguidamente el tipo nos invita a pasar a una sala acristalada que viene a ser la consigna para guardar equipajes donde dos tios feos nos guardan previo pago la mochila ¿? Ahora es cuando me flojea la lógica de la seguridad nacional.Deduzco que esa habitación acristalada debe estar forrada de adamantium(el metal del exoesqueleto de Lobezno, por todos sabido que es irrompible) y que en caso de reventar allí nuestras bombas la explosión se quedaría en ese habitáculo calcinando la existencia de los tipos feos y salvando al resto de la humanidad¡¡¡Otros 10 puntos de seguridad!! Bien pensado, hay que preservar la vida de los guapos, que aquí escasean. Al final Bea y yo nos abstuvimos de atentar contra nada y tuvimos un bonito campestre día, rodeados, quién sabe, por otros terroristas de vacaciones. Elige tu aventura Si con esta lamentable historia sobre la seguridad en Japón (son demasiado bondadosos) crees que algo huele a podrido aquí vuelve al relato anterior y podrás hacerte a la idea de lo que es que algo (alguien) este realmente podrido por dentro. Si con esta lamentable historia sobre la seguridad de Japón (son demasiado bondadosos) crees que esta gente son más lelos que un ciervo,sigue leyendo que en el próximo relato volvemos a tener a estos simpáticos amiguitos de la familia de los cervidae como protagonistas.
1984 Dani, 1984.
ResponderEliminar(Mis comentarios la verdad es que podrían ir en otra dirección, pero así también está bien).
Dice Dani que ultimamente sólo piensa en esa fecha... cosas de Hiroshima, ya sabes...
ResponderEliminarP.D lo corregimos