sábado, 26 de julio de 2014

Llegamos


Estambul ( o Istambul, que Raúl dice que suena más exótico) ha resultado ser todo un descubrimiento. Ha sido uno de esos aeropuertos en los que te encantaría encontrarte si tu vuelo se retrasa en la ciudad de origen, si tienes una huelga de controladores aéreos o si Fuyur se mete de por medio en la ruta de tu avión. ¿Y por qué? Sencillo. Bajas del avión y a escasos 15 metros está la puerta de embarque.

Pero nuestro caso es diferente, tenemos una escala de un tiempo precioso que tendríamos que emplear en dormir para evitar el jet lag. Pero no vamos a dejar pasar esta gran oportunidad para echar una partida a las puertas de Asia, así que mientras escribo estas lineas, los hombres se entretienen jugando al Dobble.
Por supuesto, no voy a olvidar narrar las peripecias hasta este momento. Hemos encontrado al facturar la maleta, una mujer quiso (y logró) facturar una maleta de 41 kg. de peso (cuando lo permitido son 20 kg.) Así que habrá tenido que aflojar unos 500 euros... ¡Alegría!



Pese a los nervios de Hernán de querer entrar al avión antes de que estuviera colocado en su lugar, hemos dado una vueltecilla por "Alfonso Suarez". Con todo y eso, hemos llegado con tiempo suficiente como para que ensamblaran el cacharro con alas y que nos llamaran para embarcar.
He de decir que doy el visto bueno a Turkish Airlines. Pese a que Pablo se quedara con hambre con los macarrones (4), ensaladita, queso, mantequilla con sus panecillos salados y la tartita de chocolate. Además, digno de la alta cocina, en el menú encontramos exquisito yogurt de agua que mostramos en las imágenes.
También se ha de destacar el duelo entre Kaspárov y Karpov, entre risotada de Kaspárov y los sobresaltos de Karpov cada vez que el avión se meneaba más de lo debido.

¡Al fin ya en Japón! Tras estar 11 ricas horas en el avión turco, soportar a una azafata, que parecía rusa por su falta de sonrisa, y en el que Hernán nos ha mostrado su gran habilidad lingüística, hemos aterrizado en suelo nipón. Eso sí, dos puñeteras horas para salir del aeropuerto de Narita por causas ajenas, y no, a nuestras personas. Hemos logrado pasar parte de nuestro sustento, lo que viene a significar en castellano que henos pasado el embutido. Y Hernán y Pablo han logrado pasar la satisfactoria prueba de enfrentarse a un wc japonés. En contraposición, las ruedas de la maleta de Gema han desaparecido en el viaje, y muy amablemente los turcos nos la han cambiado (y encima ¡mucho mejor!). Luego hemos pasado el papeleo del JRpass y hemos pillado el Keisei hasta Asakusabashi.

Hasta aquí el primer informe. No sin antes recordar el épico momento de Hernán.


La azafata con el carrito de la compra le pregunta:

- Beef or pasta.
Muy seguro de sí mismo, el responde:
- Chicken
Ni un pelo se le mueve a la azafata, y vuelve a preguntar lo mismo. Hernán sigue con su inquebrantable Chicken y ella con su "beef or pasta". Finalmente, el hombre ha tenido que ceder ante la señorita.


2 comentarios:

  1. Buena iniciación del viaje.
    Los tios y primas ya se han ido para Madrid.
    Besos Nino y Co.

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  2. Seguiremos pendientes de tus noticias de aunsigoviva
    Besos. Co

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