Día de montaña y mar. Hemos amanecido en una antigua capital del Japón para viajar a otra: Nara.
Dejamos atrás nuestra habitación con tatami y echamos a andar a las 7 y poco de la mañana hacia la Estación mientras agradecíamos a los dioses que la temperatura volviera a ser tolerada por el humano medio.
Y en Nara, ¿qué es lo que se hace? Pues fotos a los ciervos, para arriba para abajo, besito al ciervo, abrazo al ciervo, juego con el ciervo... Hasta que topas con un ciervo soso que te corta el rollo. Pero también hemos hecho visita cultural, no os creáis. Un templo en la montaña en el que no había nadie, sólo los cuatro turistas que nos rodeabamos. Hemos pasado por una pagoda de cinco pisos y un hombre japonés se ha acercado. Un ancianito muy majo que nos quería hacer de guía sin cobrarnos ni un duro. Tan majo como cansino. Veníamos a nuestro aire. Lo mejor sería que ayudara a gente que no lo conociera, le comento; pero erre que erre. No había manera de hacerle entrar en razón.
Al fin hemos entrado al fin en el bosque de los ciervos asesinos. Que ojo, parecen inocentes, se te acercan con ojos brillantosos de manga "da me comida, humanooo" (todo muy kawaii); pero si no redpetas sus órdenes, se vuelven muy muy agresivos.
AQUÍ FALTA UNA FOTO DE UN CIERVO EN ESTADO DE ENAJENACIÓN QUE SERÁ MOSTRADA MAÑANA. en el albergue de hoy parece que la conexión es de 256 kb/s. ...
Lo dicho, ciervitos majos, abuelo tos majos limpiando con escoba de palos, linternas a los lados del camino,bosque, ciervos, guiris, templos y ciervos.
Hemos visto el edificio de madera más grande del mundo. Se supone que contiene al mayor Buda de Japón, y nosotros, que somos muy creyentes, pues nos lo creemos. Y como es bienaventurado el que cree, y no necesitamos ver para creer, pues hemos decidido no entrar, sino a dar media vuelta para regresar al tren dirección Hiroshima.
Por el camino hemos parado a comer. A las 12'51 horas de la mañana del día de hoy nos estábamos metiendo entre pecho y espalda un plataco de arroz con curry y carne. Madre del amor hermoso.
Luego, sí que sí, al tren. En la estación he vivido lo que suele ocurrir a la inversa: el japonés me hablaba y yo sólo confirmaba. Ya nos podía haber enviado a Sapporo que yo hubiera dicho que sí, porque sólo pillaba ideas sueltas, pero así una queda redicha y el otro no queda como un bobo. Aún así, el trayecto estaba claro y hemos llegado a Hiroshima en el tiempo estimado, que era lo que perseguíamos.
Durante el viaje en el tren bala, me he sentado junto a una mujer japonesa que tendría que hacer los anuncios de las farmacias de la tv japonesa, ¡qué velocidad! Impresionante... He vuelto a hacer la técnica del entendimiento cognoscitivo éste, pero con la cantidad de palabras que metía en un segundo no ha servido de mucho. Que si emigró a Brasil unos años, que si hoy ha cogido el tren desde Tokyo hasta no sé dónde porque se ha levantado a las 3'30 para ir a un onsen y luego volverse... Cosas japonesas. De todas formas, a saber qué me ha dicho y qué me estoy inventando yo.
Ya en Hirsohima nos hemos acercado a Miyajima, donde tenemos el albergue, con muchos surferos surfistas hippies que pese a que nos han invitado a una barbacoa, Hernán se ha negado porque no le gustan los surferos surfistas hippies. Pero ha tenido su parte positiva, porque hemos acabado en un pedazo de restaurante donde hemos comido la mar de bien. Pero la mar española que la japonesa está sucia.
Tras agarrar las chanclas y dejar las mochilas, henos cogido el ferry para ir a la islita. Foto para arriba, foto para abajo... Hemos abrazado el torii, a los ciervitos, a nosotros mismos... Todo muy romántico. Hernán se ha puesto muy farruco con "es mi sueño. Tenemodsque bañarnos en aguas de Hiroshima". Y aunque no teníamos intención, con la ira de diez ciervos narienses, nos ha olbigado. Y así nos ha pasado
Poco a poco la marea subía y el torii se ha anegado. Pero sin ningún problema hemos ido a dar una vuelta al pueblecito. En él nos hemos encontrado a un cangrejo al que Hernán ha intentado salvar, pero el pobre se negaba a volver a la playa, sería un cangrejo urbanita, y se ha lanzado al suelo desde una altura interesante. Se ha quedado el pobre bobico perdido, pero lo hemos devuelto al mar. Nuestra buena acción del día, qué hermoso, ¿no?
Tras anochecer tocaba regresar al albergue para dormir, pero antes la jugosita cena que no podemos olvidar el restaurante. Ya en casi ta, nos ha resultado llamativo el tatami, pero esta vez con camas de futón chapadas a la antigua, viviendo cosas nuevas.
Mañana visitaremos Hiroshima con su castillo, la zona de la bomba y el museo. Al caer la tarde esperamos estar danzando por Ōsaka, entre luces de neón y cenar por Otonbori alguna pieza de takoyaki. Ñam.
Esperamos que mañana podamos ofrecer más fotografías si hay un ordenador con conexión decente en el albergue.
Aunque he de decir que mañana tendremos onsen en el hotel por lo que no puedo poner la mano en el fuego sobre mi posibilidad de actualizar.






Todo muy interesante y como lo narras tan bien parece que estamos alli
ResponderEliminarSeguir disfrutando mucho besos.
Co.
POr fin puedo leer todos tus comentarios del viaje. Me alegro que lo paséis muy bien. Tendréis mucho calor, pero por aquí también lo hace.
ResponderEliminarUn besazo pitufa.
Papá! Deja de usar mi cuenta de google !! XDDD
Eliminar¡Hola Bea! Y por tu intermedio saludo a todos ¡hola chicos!, aunque tú eres la única que te lo curras y aunque supongo que todos los días llegas cansada, en lugar de descansar te pones a
ResponderEliminarescribir y a compartir con los que nos quedamos en España todas las vivencias del día, de forma tan detallada que, en mi caso, las leo y las releo para no perderme nada y os imagino y
a veces hasta me siento como si estuviera con vosotros.
Pero ¡qué susto me habeis dado hoy cuando he visto vuestras fotos! ¿qué habéis hecho para envejecer tanto en pocos días en Japón?, si cuando yo os despedí en el aeropuerto de Barajas erais jóvenes y guapos. A ver si mañana os bañais en otras aguas que os devuelva a vuestra edad real……….
Ya sabía que a mi hijo no le agradan los surfistas hippies, pero no hasta el punto de despreciar una barbacoa. Menos mal que luego os resultó bien la comida, porque si no era para “matarle”.
Ayer, no te comenté, pero me alegré al saber que os había gustado tanto el jamón. Supongo lo comisteis entre los cuatro porque Pablo (como buen musulmán que se precie) no lo probaría. ¿Ya acabasteis con todos los “ibéricos”? o reservais algo para la semana próxima……..
Que paséis un buen día mañana, que conozcáis mucho, que os guste todo, que haga una temperatura agradable, y que luego nos lo cuentes…….
Cinco besos grandotes para cada uno de vosotros.
Maricarmen
¡Los ibéricos ya no están con nosotros! Esperemos que lo de la edad sea pasajero xDD
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